La tercera travesía de los Sisterna

La dinastía no tiene fin

El piloto sanjuanino Lino Sisterna recibió una buena noticia antes de largar la carrera: será abuelo por primera vez. Su hijo Lino y su nuera Luciana, quienes también lo asistirán en la competencia, viajaron para acompañarlo desde Mar del Plata hasta San Juan.
sábado, 31 de diciembre de 2011 · 13:25

El binomio de sanjuaninos que corre uno de los torneos más importantes del rally mundial, compuesto por Lino y su hijo Juan Pablo, tiene una razón más para vivir a pleno la hazaña automovilística ya que, además de ir acompañados por toda la familia, un nuevo integrante en camino, desde la pancita de su madre, forma parte del viaje familiar.

Todo es prosperidad y alegría para los Sisterna, dado que Lino (hijo) y Luciana Arroyo serán papás del primer nieto de la reconocida familia tuerca. A pesar de encontrarse en la dulce espera, la radiante mamá decidió ser parte de la caravana familiar que sigue a los pilotos Lino y Juan Pablo, padre e hijo, respectivamente.

A diferencia de las ediciones anteriores en las que participaron, ésta tiene ese toque especial. Es que cuando Luciana sienta las patadas de su pequeño, compartirá con la familia su presencia y, de seguro, más que patadas, serán futuras  pisadas al acelerador si continúa con la tradición familiar, la pasión por los fierros.

Lógicamente, con lo agobiante que puede resultar un trayecto tan largo como el que abarca el Dakar, el ‘Sisternita’ que se encuentra también en carrera, pero en otra, en la de nacer, sólo estará en las primeras etapas, la largada, La Pampa, San Rafael y cuando llegue a San Juan, dará por finalizado su recorrido.

A decir verdad,  es toda una banda la que hace el aguante a los corredores. En su tercera participación en la competición de rally, el viaje de acompañamiento y apoyo logístico es, ya, un clásico. Con el bebé en la panza, entre hermanos -Juan Pablo, Silvina, Lino, Federico y Lisandro-, novias –Jesica Arguello, Luciana Arroyo y Pamela Olivencia-, padres –Lino y Silvia- y tío –Juanchi Herrera-, son doce los que viven, tanto desde adentro como desde afuera, el Dakar.

Como toda familia numerosa, los Sisterna, inseparables, cambian el domicilio durante los quince días de la cita que reúne a los mejores pilotos de rally del mundo. Como pocas veces en el año, su taller, ubicado a una cuadra de su casa, está vacío e inactivo. Ahora, las copas ganadas por Lino y por sus hijos, dispuestas en una repisa en lo más alto de una de las paredes del lugar, esperan con ansias que otra, la que representa el sueño mayor, el de la victoria, ocupe un lugar allí. 

Las largadas y las llegadas son el punto de encuentro para  la familia. En esos momentos, el contingente gitano del Dakar se encuentra con la pareja favorita a bordo del buggy que lleva el 383. El San Juan Minero Dakar Team es el equipo por el que hinchan y por el que, en tanto dure la carrera, hacen de la ruta el paisaje cotidiano.

¿Dónde se hospedan? El tráiler que fue utilizado para trasladar la máquina holandesa del Fast and Speed Team fue acondicionado para que allí duerman y coman los integrantes de la familia. “Decidimos armarlo como una casa rodante para tener un lugar seguro dónde quedarse, ya que en las veces anteriores era difícil conseguir un hotel en los pueblitos que parábamos”, relata Silvina, la única mujer de los cinco hermanos.

Consecuentemente, la segunda hija del matrimonio de Lino y Silvia refiere a la locura que significa recorrer por ruta tres países distintos y justifica: “Somos el equipo que banca”.  Por su parte, Juan Pablo, el hermano mayor que hace la vez de copiloto de Lino durante la epopeya automovilística, prepondera el apoyo que recibe de su familia y expresa: “Para nosotros es de gran importancia que nos ayuden, somos todos un equipo. Es lindo ver que los chicos, a medida que crecen, se interesen por aprender y se destaquen en lo suyo. Cada uno sabe lo que tiene que hacer y, por suerte, nos complementamos bien”. 

El acusado por sus hermanos como el más flojo para realizar las tareas, Juan Pablo, confidente, admite: “Con todo el apoyo que tenemos de nuestra familia, es importante que hagamos las cosas lo mejor que podamos, es una gran responsabilidad. Pero es nuestra parte del trabajo, es lo que nos toca y trataremos de dar el máximo para no defraudar a los nuestros”.

Una Navidad diferente

Para la mayoría de las familias, las fiestas suelen ser el punto de encuentro, el momento de relax, de celebrar y brindar con los seres queridos. Sin embargo, para los Sisterna las fiestas resultan ser algo particular. No hay tiempo para sobremesas largas, ni sueño, ni descanso, sólo hay lugar para el trabajo. Mientras que las típicas familias disfrutan del 25 en piletas y con asado, ellos se la pasan en el taller. Ese es el escenario donde padre, madre, hermanos, tíos y novias confluyen y, cual equipo, cada uno desempeña su tarea.

La Nochebuena tuvo su toque de distinción dado que la cena se compartió con dos extranjeros que a las señas se hacían entender. Roy Damhot y Paul Heiner, representantes del equipo holandés Fast and Speed que le alquila el vehículo al San Juan Minero Dakar Team, festejaron junto a la familia. “Como ninguno sabe bien inglés, era muy cómico como todos tratábamos de comunicarnos con gestos, pero por suerte la pasamos bien y festejamos mucho”, recuerda la hija de Lino, Silvina.

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