Botinelli no es el único

En apenas 15 días se dieron dos graves hechos de violencia que afectaron directamente a jugadores que militan en equipos de Primera C: en un caso hubo disparos contra un micro que trasladaba futbolistas; en el otro, balinazos en medio de un partido, persecución y corridas
lunes, 07 de noviembre de 2011 · 19:57

Las categorías de Ascenso suelen quedarse en el backstage de los grandes escenarios que atraen a los medios y potencian la popularidad del fútbol argentino.

Sin embargo, en las divisionales menores la pasión es igual e incluso aún más efervescente que la del “fútbol grande”.  El problema se da cuando el menor grado de repercusión eleva el grado de impunidad de los violentos.

Una buena prueba de ello se dio en las dos últimas semanas, con un par de episodios graves que se perdieron entre los resonantes conflictos de la barra de Boca, la marcha del “Xeneize” hacia el título y la travesía de River en la B Nacional.

UN VIAJE DE TERROR

El hecho más grave ocurrió el sábado pasado, luego del empate 0-0 entre San Miguel y  Defensores Unidos: dos individuos en moto balearon al ómnibus que llevaba al plantel del club de Zárate, que previamente había sido apedreado por 15 personas.

Según el chofer, las balas se incrustaron en un neumático, el tapizado de un asiento y los laterales, por lo que los ocupantes se salvaron milagrosamente mientras permanecían tirados en el piso.

Luego del episodio, el micro fue conducido a la Escuela del Ejército General Lemos, donde sus pasajeros hallaron protección y recuperaron la calma después del mal momento.
 
 
AJUSTE DE CUENTAS

La semana pasada, en ocasión de Excursionistas-Argentino de Merlo, los locales quisieron cobrarle cuentas pendientes al arquero visitante Rodrigo Ponce, quien reveló que durante el partido le dispararon dos balinazos desde la tribuna.

 Luego del match, el plantel visitante se fue en un micro que salió de Capital con custodia de la Policía Federal y Ponce se bajó con otros compañeros en Villa Martelli, desde donde se irían a sus hogares en camionetas.

 Lo que no advirtieron el arquero y el resto de los futbolistas es que los seguía un auto, del que bajaron tres personas armadas con palos y vestidas con camisetas de Excursionistas, que los corrieron, mientras uno gritaba:"Tirales a los pies".

Los jugadores dijeron que se escondieron en un parque cercano a Tecnópolis hasta que volvió la tranquilidad a la zona. Increíble, pero real.
(infobae)

 

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