Libros en la calle

La biblioteca rematada en la dictadura

Es la General San Martín, de Albardón. Fue desalojada del edificio frente a la plaza departamental en 1980 por un conflicto con una empleada municipal. Hoy piden ayuda para recuperar esas instalaciones. Por Daniel Tejada.
domingo, 8 de julio de 2012 · 10:08

Por Daniel Tejada
Canal 13 San Juan

De aquel majestuoso edificio que derrumbó el terremoto de enero de 1944 sólo quedan las escalinatas y el piso en damero. En el fondo, una serie de habitaciones –algunas de ladrillos, otras de adobes- convertidas en una casa de comida y otra de artículos escolares. Difícil adivinar que allí funcionó hasta 1983 una biblioteca, la más importante de Albardón.

Se trata de la biblioteca popular General San Martín, sólo comparable a la Franklin por su cantidad de volúmenes y la antigüedad de su archivo. Fue fundada el 20 de marzo de 1916.
Cayó en desgracia por un juicio que le inició la encargada, una empleada municipal designada por el gobierno de facto desde 1957, que finalmente se quedó con el edificio en 1983, en un fallo polémico. Como ella estaba a cargo de la institución, nadie defendió a la biblioteca. Fue un trámite.

Todo ocurrió ante la mirada indiferente del gobierno de facto. Los diarios de la época reflejaron la reacción del ministro de Gobierno, el comodoro Ervin Roberto Kern, a cargo del Poder Ejecutivo, quien increíblemente ofreció como solución el traslado de los libros a una oficina de la municipalidad.

La empleada municipal en cuestión, Amelia Sánchez (ya fallecida), demandó los salarios acumulados durante 12 años. No se los reclamó al municipio sino a la biblioteca. De manera insólita el trámite judicial siguió su curso sin que hubiese contraparte y el edificio llegó a remate el jueves 27 de noviembre de 1980, según consta en los diarios. Se vendió en 45 millones de pesos (moneda vigente en aquel momento).

“Según los comentarios de la gente, llegaban las citaciones y (Amelia Sánchez) no las entregaba a nadie, porque no había comisión directiva”, explicó Mafalda Hernández, presidenta actual de la biblioteca.

Cuando llegó el desalojo, algunos vecinos de Albardón se atrincheraron en el edificio y hoy lo recuerdan sus descendientes con orgullo. Pero las botas pudieron más, al menos en aquel momento. Los rebeldes terminaron detenidos y los libros fueron a parar a la calle. Durante la gestión bloquista en democracia, en 1985, se reubicaron en una sala del dispensario municipal.
Casi 30 años después, la comisión directiva actual sueña con regresar los libros a su lugar original. Tienen una sede nueva, detrás del edificio municipal, pero es pequeña y muchos ejemplares siguen ocultos en cajas de cartón. No se puede pensar en desarrollar otro tipo de actividades.

“Nos enteramos de que había una posibilidad de recuperar el edificio viejo porque llegó una demanda judicial: hay familiares lejanos de la señora Amelia Sánchez que quieren quedarse con el edificio por posesión veinteañal. Si la biblioteca no fuera dueña del edificio, no llegaría la demanda. Eso significa que no hay un verdadero heredero”, explicó Hernández.

Ahora el asunto depende de una gestión más política que de otra índole. Ya sumaron la intención de la Dirección de Bibliotecas Populares, a cargo de Liliana Alaniz, pero apuntan más alto, directamente al gobernador José Luis Gioja.

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