cambios en gobierno

Tiempo de crecer – Por Osvaldo Benmuyal

viernes, 16 de diciembre de 2011 · 19:41

Osvaldo Benmuyal
conalmayvida2@am1020sj.com.ar

En estos días se produjo la reasunción de la nueva gestión de gobierno en San Juan. El equipo del ingeniero José Luis Gioja está nuevamente al mando de los destinos de la provincia. Luego de dos períodos seguirán cuatro años más de gobierno con un grupo humano que experimentó pocos pero significativos cambios, y es eso justamente lo que propongo que meditemos en éste pequeño artículo.

Esta realidad así planteada de la continuidad justicialista, requiere en primer término por parte de todos nosotros, de un ejercicio que es propio de las mentes sanas. Se trata de saber evaluar y preocuparse por aportar. Eso va más allá de ideologías. Puede uno haber votado o no a éste gobierno. Puede no ser partidario de las ideas de Gioja y su gente, y aún así desde el lugar que nos toque estar, saber aportar y de esta forma construir un estado floreciente para todos. Ante la inapelable realidad que significa el poder que otorgaron las urnas en octubre pasado, queda al descubierto que en San Juan no existe una oposición organizada y que haya podido vencer sus propios egoísmos para evaluar la gestión de quien gobierna y representar con algún poder, a los que piensan distinto. Y esto de pensar diferente, no es ser necesariamente opositor. Eso es lo que a veces no se entiende. Conformar un grupo con profesionales que aporten varias líneas de pensamiento diferente es quizás mucho más productivo para quien gobierna. Es bueno contar con ese abanico y tener la autoridad suficiente para elegir la mejor opción.

En ese marco, permítanme humildemente apuntar lo que creo significan algunas materias pendientes.

El gobierno de José Luis Gioja tiene en su haber una innegable y auspiciosa gestión que logró reconstruir la provincia, movilizando la obra pública y mejorando las arcas devastadas al momento de su llegada hace ocho años, cuando la provincia no tenía ni para pagar sueldos y los privados sufrieron una enorme depresión.

El gobierno consiguió ladrillos. Ahora falta esa otra parte que no se ve. La que convierte la gestión pública en un efectivo ente educador. Se debe lograr incluir el concepto del seguimiento social seriamente. El ejemplo que representa fielmente lo que deseo significar, es aquél en el cual decimos que una casa no es nada en sí misma, si no sirve para que albergue una familia, y que ella convierta ése edificio, en un hogar.

El punto de partida se está cumpliendo. Se construyen casas. Lo que viene es enseñarle al pueblo que debe convertirla en su hogar. Con esto decimos que hace falta culturizar al pueblo. Aunque cueste y sea largo el proceso. Reforzar la idea que hay que volver a la familia para seguir construyendo sobre bases más firmes.

Otro ejemplo es la magnífica obra que representa el nuevo Hospital Rawson. Allí encontramos otro ejemplo valioso para lo que quiero decir. Era imposible cristalizarla unos años atrás. Sin embargo allí está, casi terminada y es la envidia de medio país. Sin embargo, la idea de la salud en San Juan está devaluada. Inconcebiblemente por obra de detalles que no lograron solucionar funcionamientos básicos, como el fracaso de los turnos por teléfono, las familias que esperan horas ser atendidas en las guardias,  el maltrato de algunos médicos a la gente y a lo que le sumamos la repudiable relación existente entre el ministro Balverdi y el médico Sanna del sindicato médico. Es hora ya que se pongan de acuerdo. Mientras ellos sigan midiendo la porción de poder que les toca ejercer cada uno en su ámbito, la gente espera actos de grandeza por parte de las dos fracciones. No puede ser que cada conflicto tenga que solucionarlo el Gobernador.

Otra situación a analizar es devolverle a San Juan la paz que la ha distinguido siempre como un lugar de sosiego y de gente cordial. Que no importa qué pase en el resto del país con el tema de la seguridad. A nosotros nos interesa lo que suceda en nuestra patria chica y deseamos que San Juan vuelva a ser un sitio donde todo el mundo quiera vivir. La policía tiene que cuidar para que no saqueen las casas y se roben los sueños. Que no sea impune matar y violar.
Por eso, el cambio del Ministro de Gobierno es todo un índice que a Gioja le interesa contar con aires frescos en todo lo atinente a esa cartera. El ministro saliente mostró una arista débil dentro del esquema oficial. Es un área que además de no haber mostrado resultados concretos, fue el blanco de las críticas aún dentro del esquema giojista, especialmente por los pobres resultados en materia de seguridad. Faltó rigor, contundencia, autoridad y energía. Sobró permisividad y buena intención.

La pregunta es si un ministerio de tal poder, debía esperar a ésta instancia electoral para reestructurarse.

Pasaron muchas cosas que requerían una respuesta de mayor envergadura. Lo cierto es que con la llegada de Adrián Cuevas, son otras las expectativas y mayores las esperanzas de cambio.

Por último, creo sano consignar el carácter ético que debe tener toda gestión humana. Mayor aún en la gestión pública.

Cuando Aristóteles construyó su obra política partió del entorno que rodea al hombre. Así estudió primero la naturaleza mineral, posteriormente la vegetal y animal para llegar finalmente a la naturaleza humana. Y sostuvo que sólo en la medida en que se conoce la naturaleza del hombre, con sus vicios y virtudes, se puede aspirar a la política. Este autor fue el primero en elaborar una obra escrita sobre ética en la cual señala la relación intrínseca que existe entre ética y política. Al respecto escribió: “La política es la más importante y la más arquitectónica. Ella determina lo que cada ciudadano debe aprender y en qué medida debe aprenderlo. (...) Al utilizar la política en las otras ciencias y al legislar qué es lo que se debe hacer y qué es lo que se debe evitar, el fin que persigue la política puede involucrar los fines de las otras ciencias, hasta el extremo de que su fin es el bien supremo del hombre. El bien es ciertamente deseable cuando interesa a un solo individuo, pero se reviste de un carácter más bello y más divino cuando interesa a un pueblo y a un Estado. A ello va, el tratado de ética, que es de alguna manera, un tratado de política.

Cada uno desde su sitio, respetando su metro cuadrado, sin agresiones, sin rencores. Eso es ser buen mandante y buen ciudadano.

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