en la vida

Adherirse es jugarse

Lorena y Javier me explicaban con toda ternura y desde su corazón bueno, cómo es ser papás de Trinidad, su hijita con capacidades especiales. La semejanza es total con el deseo y la concreción de emprender un viaje...
viernes, 25 de noviembre de 2011 · 19:33
Lorena y Javier me explicaban con toda ternura y desde su corazón bueno,  cómo es ser papás de Trinidad, su hijita con capacidades especiales. La semejanza es total con el deseo y la concreción de emprender un viaje. Luego de las deliberaciones pertinentes, la pareja elige ir a París. Compran los pasajes y comienza todo el sueño, la gran ilusión de conocer la Ciudad Luz en su máximo esplendor. Pero, en medio del viaje, el piloto del avión anuncia que no pueden llegar a París, sino que el destino final será Holanda. ¡No, compramos pasajes a París! ¡No puede ser! ¡Justo a nosotros! Una vez aterrizados en Holanda, esa pareja se da cuenta que efectivamente ese destino no es el que soñaron, pero que allí donde están ahora, hay cosas maravillosas también. Encuentran bellezas que no sabían que existían, gente cordial, paisajes como si fueran pintados por la mano divina. Soñaban con ir a París y llegaron a Holanda. Se quedaron allí porque aprendieron a amar ese lugar.

Eso es, en síntesis, recibir un hijo que nace con capacidades diferentes. O cuando una enfermedad o un accidente convierten a un miembro de la familia en discapacitado.
Allí empieza otro camino. La vida cambia. La rutina no será jamás como hasta entonces. Una vez aceptada la situación, éste grupo que recibe a un ser con capacidades especiales, debe poner a trabajar los mecanismos de defensa. Tratamiento de la discapacidad para lograr un mejoramiento. Ahí me quedo. En esta situación tan confusa y por ahora imposible de solucionar.

El tema resumido es así: Los familiares de las personas con capacidades especiales piden una adhesión total a la Ley 24901 del sistema de prestaciones básicas en Habilitación y Rehabilitación integral a favor de las personas con discapacidad. La adhesión parcial de la provincia a ésta ley hace que la Obra Social Provincia quede en una posición tibia y vagamente comprometida frente al problema de la discapacidad. La ley provincial 7064 supedita la cobertura a la existencia real de fondos. O sea pone un pie en la realidad, pero descarta mecanismos de salida. Cualquiera de los casi 4000 discapacitados afiliados a la Obra Social Provincia, debe conformarse con lo que la OSP le quiera cubrir u otorgar, y de ahí, a mendigar por las oficinas del Estado para ver qué otra cosa se puede conseguir para mitigar las carencias materiales del discapacitado. Ahora bien, ante éste panorama ¿Qué hace la gente por defender sus derechos?  Recurre a la Justicia. Golpea la puerta y le dice a éste Poder: . Entonces la justicia falla a favor de la Obra Social Provincia. Lo hizo siempre. Una y otra vez. Y hasta arrogándose el lujo de contradecirse. Vea el caso del amparo de Marcelino Castro (agosto 2011) donde el fallo expresa éstos dos conceptos contrapuestos.

Dice primero que las disposiciones de la ley nacional no son aplicables a la OSP y más adelante condena al estado provincial a brindar las prestaciones médicas que la Ley Nacional prevé para los discapacitados afiliados a la OSP. Niega y otorga en el mismo fallo. Para la más pura admiración.

La ley nacional es de 1997 y en sus 41 artículos prevé una serie de prestaciones preventivas para la madre y el niño desde el momento de la concepción. Apoyo psicológico adecuado del grupo familiar. Prestaciones de rehabilitación por un equipo multidisciplinario sobre capacidades motoras, sensoriales, mentales y/o viscerales, alteradas total o parcialmente por una o más afecciones, sean éstas de origen congénito o adquirido (traumáticas, neurológicas, reumáticas, infecciosas, mixtas, o de otra índole), utilizando para ello todos los recursos humanos y técnicos necesarios.

Cobertura integral en rehabilitación, cualquiera fuere el tipo y grado de discapacidad por el tiempo y las etapas que cada caso requiera. Prestaciones terapéuticas educativas para promover la restauración de conductas desajustadas con técnicas de ámbito terapéutico-pedagógico y recreativo.

Prestaciones asistenciales en hábitat, alimentación, atención especializada con sistemas alternativos al grupo familiar. Estimulación temprana. Educación inicial. Educación general básica. Formación laboral. Centro de día. Centro educativo terapéutico. Centro de rehabilitación psicofísica. Tratamiento rehabilitatorio. Provisión de prótesis, ayudas técnicas u otros aparatos ortopédicos. Atención odontológica integral. Residencia familiar. Pequeños hogares para quienes no tengan familia. Cobertura económica para las personas con discapacidad con dificultades en sus recursos económicos y/o humanos para atender sus requerimientos cotidianos.

Apoyo para acceder a las distintas prestaciones. Iniciación laboral. Atención psiquiátrica.
En síntesis eso es lo que prevé la ley Nacional. Evidentemente es una ley pensada para un país que, entre otras cualidades, debe contar con la sensibilidad suficiente para no ignorar aquellos rincones donde están amontonados los discapacitados y sus familias. Sé que es difícil de entender el problema. Yo hice un gran esfuerzo, y aún así hay detalles que seguro se escapan y sumarían. Lo concreto es que los discapacitados no merecen sufrir más. Ni sus familias tampoco. Si el problema es de dinero, no es porque falte. Sino porque está mal administrado.
 
O porque el tema de la discapacidad a nivel nacional no es prioritario. La Cámara de Diputados local, antes de terminar las sesiones del 2011 debería hacer un buen regalo de Navidad a estas almas. Espero que el espíritu festivo los inspire para legislar en la creación de los fondos para la OSP y mejorar la atención y tratamiento. Cómo será de bueno el Niño Dios que no les pide adhesión total a la Ley nacional porque tampoco es correcto caer en fantasías e ilusiones dañinas.

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