Elecciones

Conocer la persona es la clave - Por Osvaldo Benmuyal

Ante la posibilidad cercana de elegir, quedan algunos días para pensar bien y no cometer errores que después se lamentan. El 23 de octubre esta a la vuelta de la esquina pero aunque no lo creamos del todo así, somos enteramente responsables de los resultados.
jueves, 06 de octubre de 2011 · 20:21

He notado en mis mañanas de radio, que la gente esta preocupada por el contenido de su voto. Es un gran síntoma. Las cosas no están para tirar manteca al techo y si se quiere, el 23 puede marcar una bisagra, una advertencia o una continuidad.

Estimo que hay una pregunta recurrente en el inconciente colectivo…¿Voto a la persona? ¿Un partido?  ¿Un modelo? ¿Un amigo?

Estos tiempos políticos están signados por situaciones que no convencen mucho. Dadivas, inauguraciones, y actos de último momento para balancear gestiones pobres en obras y logros comunitarios, ya no convencen fácilmente por más estructura partidaria y caminatas promesantes realicen los candidatos.

Por el lado de la oposición, ya nadie cree fácilmente a los ignotos que se comprometen a concretar obras faraónicas que nadie saben bien para que sirven, o a criticar algunos resultados de gestión que difícilmente podrían empardarse.

Llevemos esto a ejemplos claros de San Juan.

Un caso testigo de la primer situación es Santa Lucía. El intendente Anibal Fuentes, esta haciendo un esfuerzo descomunal por mostrar obras que quizás se hicieron, pero ahora esta empeñado en crear un espacio conceptual de apueste a una reelección al frente de su comunidad, a fuerza de mover toda la estructura partidaria y pisando pavimento aún caliente.

Lo mismo Angaco, con una gestión pobre al decir del vecino y con un Diputado Blanco, que le hace honor a su apellido..es “blanco” de todas las críticas de una pobre intendencia de quien no tiene excusas para justificar su quietud. La mochila de Blanco es muy pesada y será un distrito conflictivo para lograr un triunfo oficial. Situación que comparten Valle Fértil, Zonda y Jáchal que ya es por todos conocida.

Por el lado de la oposición, citaré (solamente a manera de ejemplo)  la sangre joven de Marcelo Orrego, Fabian Martin y Eduardo Caceres. Ellos desde su lugar de candidatos, intentan apropiarse de una elección en cargos que nunca ocuparon. Piden la confianza de la gente sólo para que les den la oportunidad de ser algo en lo que no tienen antecedentes. Los métodos que hasta el momento usaron en la campaña son sólo declamatorios. La gente en todo caso necesita saber quienes son, que hablen concretamente sobre su plan de trabajo y poder de gestión.

Conocerlos
Para los que están y quieren seguir y para los que nunca llegaron y quieren ejecutar, se
me ocurre que primero hay que conocer bien al candidato como persona. No es necesario ser su amigo. Pero ya nadie piensa en elegir a alguien anteponiendo antecedentes personales. Es bueno saber también como es el candidato traspasando las fronteras del comité.

Será tan absurdo preguntarse como es el candidato con su administración empresarial? Usted votará a alguien que es un golpeador de su pareja? O que no se interesa en la educación de sus chicos o que es capaz de llevar a la quiebra estafando a su socio? Votaría a quien no puede justificar como se hizo rico de un día para otro o a quien no puede justificar con trabajo visible todo lo que posee?

Le gustaría darle su confianza a quien esta lleno de deudas materiales, y de las otras?
Eso es conocer una persona que va a manejar el erario público. Nadie es un santo, ya lo sabemos. Pero no neguemos la existencia de valores morales. Existe gente valiosa, en verdad que los hay. Hay tipos buenos y capaces. Hay gente que tiene poder de gestión, son exitosos y no tocarían jamás algo que no es suyo. No estoy loco ni alucinando. El dia que pensemos lo contrario, no hagamos la pantomima de una elección.
 
Conocernos
Pero también y si me disculpa, de manera especial, empecemos por preguntarnos como somos nosotros también. No sirve señalar al que roba en la gestión pública si yo hago lo mismo en el remís, o en la verdulería o donde sea. Pedir que alguien sea una buena persona como requisito de elección, debe empezar por  serlo uno mismo. 

Todo empieza y termina en la autocrítica. Condenamos a destajo y a veces somos doblemente peores que los que tienen sentencia. O sea, si vamos a juzgar la moral de otro, hagámoslo con autoridad.

Además es bueno tener muy claro que deseo para los míos…o sea, si no estas a favor del aborto, no votes un abortista! Si le queres enseñar vos educación sexual a tus hijos de la manera que un padre sabe hacerlo (con conocimiento y amor), vota a los que así piensan y son candidatos. Vale para los que piensan distinto…la cuestión es votar a sabiendas no por el impulso de una dádiva. No traicionar las convicciones propias.

Obvio que no dejo de lado cuestiones importantes en un candidato. Claro que le preguntaré si para garantizar y efectivizar la educación pública hay que revisar el estatuto docente y  recuperar recursos, o si piensa que se  necesita urgentemente la creación de la policía judicial, si esta chocho con la delincuencia, si va a construir mas cárceles o si le cree al INDEC.

Esas y otras son cuestiones que se deben preguntar. Pero con un buen verso se puede  zafar.
Si mi condición es que sea buena persona, firme de convicciones éticas y no lo es, por mas verso que tenga…no cuente conmigo.

Y la elección se viene. Votar no es un acto reflejo. Conlleva un compromiso de ser mejor persona, un buen ciudadano, buen padre, buen amigo, amar el país, para que nadie se pueda robar nada sin ser condenado, menos aún nuestra esperanza.

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