menores y delincuencia

¿Por qué no ponemos un poco de nosotros? – Por Roberto Di Luciano

viernes, 16 de diciembre de 2011 · 19:37

Roberto Di Luciano
robertodiluciano@hotmail.com

El día miércoles llegue a casa después del trabajo y mirando la tele, más puntualmente un noticiero, me quede sorprendido con un chico de 11 años que con una pistola (de juguete) asaltaba una librería en la ciudad de La Plata. Con la velocidad en la que vivimos, a veces no le prestamos atención a estas alarmas sociales que nos anuncian que vamos por un camino equivocado si hablamos de seguridad.

En estos casos, más que enojarnos, nos ponemos tristes al ver menores que delinquen. Ni siquiera podemos hablar de leyes más duras con un niño de 11 años, nos quedamos helados pensando en su familia, cómo serán sus padres, de qué manera lo criaron, si recibió el cariño necesario y cómo será su fututo.

Es ahí cuando nos hacemos mil preguntas y no encontramos ninguna respuesta. Es ahí cuando vemos estos casos y tomamos conciencia cuando salimos de nuestro mundo diario (trabajo, casa, familia) y nos ponemos a pensar el por qué de algunas cosas externas a nosotros que muchas veces, por dejar de lado o no darle importancia, terminamos siendo víctimas de algún robo o alguna situación similar.

La pregunta que nos tenemos que hacer es cómo poner nuestro grano de arena para tratar de reducir casos como este: ¿Hay algo que yo pueda hacer para tratar de mejorar mi comunidad? Yo estoy convencido que sí, cada uno en su ámbito y dedicando un tiempo a la sociedad, podemos minimizar estas situaciones.

Podemos pararnos a charlar con los chicos de la calle, saber qué piensan, con quién viven, si comieron hoy, si van al colegio, cuántos hermanos tiene y tantas cosas que nos pueden enseñar a entender  muchas situaciones, si en vez de bajar la persiana con un “no” rotundo cuando nos dejan una estampita en la mesa de café los invitamos a compartir ese momento con nosotros llamando al mozo para que pida lo que quiera y podamos saber un poco de su vida. Eso nos abre el panorama y salimos del 2 por 2 en el que a veces vivimos dando además un poco de amor a ese niño que tal vez no es escuchado en su casa donde en algunas ocasiones son maltratado o perturbados por los malos ejemplos de padres o hermanos que seguro pasaron una niñez parecida.

A eso tenemos que apuntar, a romper el círculo que lastima a estos niños y los va marginando de a poco y que a nosotros, tarde o temprano, nos llega la factura de no haber hecho lo correcto en su momento.

Nos pongamos como tarea diaria ser solidarios, que no siempre significa hacerlo con lo material: una palabra que levante la autoestima, una caricia o simplemente escuchando con atención podemos cambiar el día, el mes, el año y hasta la vida de un ser humano.

¿Qué nos pasa sanjuaninos?
Dejemos de responsabilizar a los demás y comencemos poniendo parte de nosotros.