limpiavidrios

¿Qué hacemos con los pibes de los semáforos?

Cuando nos paramos en una esquina y nos rodean los limpiavidrios nos nace la caridad, el respeto al trabajo del otro, sea cual sea, y rápidamente antes de que el semáforo se ponga en verde, buscamos una moneda, estiramos la mano y se las hacemos llegar a los pibes que se ganan la vida con esta labor.
viernes, 25 de noviembre de 2011 · 20:41

En mi caso me pone bien darles una mano a esos chicos. Por diferentes motivos. Primero porque seguro buscaron trabajo en un montón de lugares y después de recibir varios no como respuestas, terminaron en una esquina. Segundo, me nace ayudarlos porque podrían haber elegido otra manera de hacer dinero, por ejemplo, robando. Y, sin embargo, encontraron una salida honesta.

No todas las personas tenemos la misma onda y algunos automovilistas no quieren saber nada con estos chicos. Arrancan sus autos antes de tiempo para evitarlos y se prenden a la bocina si el auto de adelante se demora en esperar que te terminen la tarea. Yo siempre critique a estas personas que pudiendo darle una mano al prójimo no lo hacen y para colmo los trata mal, como si estuvieran haciendo algo malo.

La semana pasada tuve una experiencia  que me dio a entender una vez mas que siempre hay que escuchar las dos campanas, o por lo menos saber qué y cómo piensan ambas partes: Estaba llegando al semáforo que se ponía en rojo y yo, con mi auto recién sacado del lavadero y sin ninguna moneda a la vista dentro de mi vehiculo para darle al pibe que limpia los vidrios.

En ese momento, sin mirarme y hablando con otro compañero que estaba de otro lado de mi coche, sin preguntarme si yo quería o no su servicio de limpieza, sacudió la rejilla, secador o come se llame, en mi parabrisas que no necesitaba ser limpiado. Cuando le dije no quería que me limpiara el vidrio, me dijo “a la vuelta”. Y yo le dije “a la vuelta de qué si yo no soy calesita, no doy ninguna vuelta”. Sin darle importancia, seguía ensuciando mi vidrio hasta que le dije un poco más fuerte, por si no me había escuchado: ¡loco, te dije que no! Parece que no le gustó que yo decida qué se hace en mi auto y me insultó. En ese momento vinieron otros de sus compañeros a pedir disculpas en su nombre pero el pibe seguía creyendo que tenía todo el derecho de mandar en esa esquina y en todos los autos que por ahí transitan.
Mis preguntas son estas:

1. ¿Hasta dónde llega la caridad y por qué nos tienen que obligar a dar?
2. ¿Cuántas personas son apuradas o maltratadas por estos pibes de las esquinas?
3. ¿Alguien puede controlar el trato que tienen con la gente?
4. ¿Se puede denunciar si uno es obligado a dar una moneda?
5. ¿Si se produce un accidente con estos chicos que se entrecruzan por delante de los autos cuando el semáforo da el verde, quién  es el responsable?

El trabajo es salud, dignidad, crecimiento pero siempre será respetado cuando sea realizado de la misma forma.

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