DESDE EL AKASHA

Recuperar la conexión

El origen está en nuestro corazón. El silencio de la mente nos permite escuchar esa señal interna, por débil que parezca. Por Sidi Chaouen
miércoles, 18 de noviembre de 2020 · 11:42

¿Se han fijado lo que hacen cuando su conexión de Internet falla? ¿Qué es lo primero que hacen? Seguro se reconocerán en esta acción: apagar el dispositivo que los mantiene conectados y luego, volverlo a encender. La mayoría de las veces con esta acción alcanza y ustedes le llaman resetear, ¿verdad? Y no lo hacen porque sepan exactamente qué es lo que sucede dentro de su modem, claro que no. Si llaman a un técnico, es altamente probable que también hará lo mismo, antes de hacer otra cosa. El técnico sabe por qué lo hace, ustedes simplemente resetean su dispositivo y esperan. ¿Y qué pasa cuando hacen eso? Sencillamente, todo vuelve al principio, al origen. Eso es resetear: volver al origen, volver a iniciar, para recuperar la conexión.

Usen esta metáfora, porque les ha sido dada, como muchas otras cosas en su vida cotidiana, para que empiecen a recordar. Úsenla para recuperar la otra conexión, la que los lleva hacia adentro y al mismo tiempo, hacia el afuera infinito. ¿Cómo creen que se hacen los grandes descubrimientos, los inventos que cambian la historia de la humanidad? Pues recordando. Y cada uno tiene en su Registro Akáshico, algo importante para recordar. Es claro que no todos van a ser quienes descubran la cura del cáncer, por ejemplo, pero nosotros les decimos que esa cura ya está ahí, en el Akasha, que es como decir en la memoria colectiva. Sólo falta que alguien la descubra, la recuerde y la comparta. Les decimos esto: no será desde un solo corazón, son chispas que se están encendiendo en distintos sitios y otras que se encendieron, pero que todavía nadie miró.

Para ustedes son metáforas, para nosotros son señales. Y el modo de recuperar la conexión, si es que sienten que la han perdido, es prestar atención a esas señales. Vamos a decirles algo: en realidad, la conexión nunca se pierde. Puede ser más débil o más fuerte, como sucede con su Internet, pero está siempre.

Por eso, es preciso que se tomen un momento y vuelvan al origen. Apaguen su modem por unos segundos, que quiere decir callar la mente y abrir el corazón. Y dispónganse a escuchar: las señales están ahí y serán visibles en la medida en que ustedes abran su visión interna.

No existen las casualidades. Todo se da en perfecta sincronía. Crean en ello siempre.

Y recuerden: estamos con ustedes, ahora y siempre.

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