columna

Cómo saber si has dejado de reinventarte

El coach de vida Carlos Gil nos plantea un desafío nuevo: repensar cómo nos reinventamos y cómo volver a hacerlo si abandonaste esta sana costumbre.
jueves, 01 de agosto de 2019 · 10:41

Si crees que REINVENTARTE es algo nuevo para ti, no estás teniendo en cuenta todos los momentos de tu vida, porque seguro te has reinventado varias veces. Conocer en qué consiste y qué otras veces nos reinventamos ya, nos hará cambiar el punto de vista y también nos responderá al porqué, quizás, hemos dejado ahora de reinventarnos. Y eso explicará cierto malestar vital o sensación de no estar viviendo a pleno o no estar disfrutando todo con alegría y felicidad.


Reinventarse no es cambiar y pasar a ser otra persona. No es cambiar para convertirse en alguien diferente. Es incorporar experiencias, conocimientos, vivencias que transforman nuestra forma de ser y hacer, para obtener de la vida eso que queremos y también para alejar aquello que no estamos necesitando o queriendo en este momento. Y entonces sentir la armonía de nuestro pensamiento, sentimiento y accionar actual, en coherencia con lo que crecimos al vivir.


Es relativamente fácil verlo como una consecuencia del crecimiento al avance de los años. De niño tuvimos sueños, aspiraciones, y en base a ellos procurábamos que sucediera la vida. Al pasar los años, ya adolescente no mantuvimos los mismos sueños. La experiencia, los conocimientos, el crecer nos hizo reinventarnos en el adolescente que fuimos. Del mismo modo en otro momento, ya joven o adulto resolvimos formar pareja, tener hijos y no podría haberlo sido manteniéndonos en todo como éramos cuando solteros. Nos reinventamos al nuevo estado y por eso cumplimos feliz las nuevas funciones que se correspondían coherentemente. Nos habíamos Reinventado otra vez.


En algún momento, seguramente adulto, por comodidad, pereza, miedo o sobrevaloración de nuestra Zona de Confort, dejamos de reinventarnos. Y no tuvimos en cuenta que por el sólo hecho de vivir, estuvimos siempre incorporando conocimientos, emociones, vivencias. En definitiva, estuvimos creciendo. Y antes al crecer, nos reinventábamos. Ahora no habría razón para no hacerlo. Sólo que los modos de reinventarnos no tienen nombre o características culturalmente semejantes entre todos. Tendrán la forma que se adapte plenamente a mi persona, a mis vivencias, a mis conocimientos incorporados, en definitiva, a mi crecimiento.


No reinventarnos implica actuar o intentar vivir como si no hubiéramos crecido, lo que es prácticamente una contradicción. Y quizá esto sea parte de lo que sentimos como insatisfacción, como ruidito en nuestra felicidad que le resta plenitud a nuestros momentos.


En mi caso personal, si contara desde niño, han sido innumerables mis reinvenciones. En la historia de mi vida –storytelling- a incorporar en mi sitio web cuento hasta cinco reinvenciones desde lo laboral y profesional, incluidos títulos y perfeccionamientos. Y no siento que haya sido distinta persona en cada caso. En ninguna etapa borré todo lo de la anterior, sino que incorporé lo nuevo: enuncié nuevos objetivos, incorporé valores y hasta una misión distinta en la vida. Esa experiencia vital me permitía dar espacio a todas mis inquietudes y fue fuente segura del estado de bienestar que hoy ratifico, al borde de una nueva reinvención. Y que seguramente no será la última, ya que naturalmente seguiré creciendo. No importa ni la edad cronológica, ni la situación económica, familiar, social o cultural. Creceré y habré de reinventarme nuevamente.


Si hoy una persona siente algún dejo de insatisfacción. Alguna sensación de no estar cumpliendo a pleno sus anhelos, sueños o aspiraciones, es bueno que se pregunte si en este momento no sería más coherente una reinvención, que diera cabida a la persona crecida que es, por el resultado de vivir. Y qué rol están cumpliendo sus temores, su dejadez, la inercia, la pereza, el sucumbir a los mandatos de vivir mirando desde su zona de confort. Esto es posible cambiarlo, movilizarse, pasar a vivir a pleno su felicidad. Quizás dejar de sobrevivir para pasar a vivir y para esto no existe ni edad límite ni situación alguna que pueda avalar la no Reinvención como consecuencia del crecimiento personal.


Nuestra persona, los que nos rodean, nuestra empresa o emprendimiento, habrán de verse sin lugar a dudas beneficiados de cualquier reinvención, que generará de seguro la alegría vital, tan expresada en nuestra plena felicidad.

CARLOS GIL COACH, La Granja, Sierras Chicas de Córdoba, Argentina, 1 de agosto de 2019. 

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