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El cuerpo como medio de comunicación

El coach Carlos Gil explica cómo lo que demás venden de nosotros es fundamental para el ciudadano de a pie y sobre todo para los emprendedores.
jueves, 11 de julio de 2019 · 10:22

Numerosos enfoques son posibles de aplicar al considerar las funciones de nuestro cuerpo. Un punto de vista no habitual es considerarlo como un completo Medio de Comunicación, apto para transmitir información, para formar conciencia y con dos nichos de mercado muy bien definidos. Nosotros mismos y los demás somos destinatarios de esa información. A nuestro cuerpo, desde este punto de vista, tenemos que leerlo atentamente, pero también ser responsables de lo que escribimos en él, aquello que damos a leer a los demás.

Distintas disciplinas estudian los modos en que el cuerpo expresa su estado y el cómo manifiesta las emociones. Aquí tendremos en cuenta aquellos que determinan que, al ser gobernado el cuerpo inconscientemente, emite mensajes, nos los comunica y no es posible que nos mienta. Al leerlo nosotros, estamos en condiciones de recibir de él un mensaje claro, original y verdadero, siempre que no nos hayamos apresurado a accionar otros justificativos, algo que siempre tenderemos a hacer.

Cada uno puede encontrar un ejemplo. El espejo me devuelve una imagen de alguien cabizbajo, con la cabeza algo inclinada e inmediatamente me justificaré esa posición por mi cansancio o por la hora del día. Visto como medio de información quizás me esté hablando el cuerpo sobre la melancolía o agobio que me invade por el modo en que estoy tomando una situación de la vida. Si tomo conciencia de este mensaje podré prepararme mejor a enfrentarlo de otro modo y por sobre todo, también con el cuerpo podré iniciar la transformación necesaria si quiero revertir esa situación.

El funcionamiento de mi aparato digestivo o de la regulación interna de mi temperatura bien puede hablarme de un estrés antes que otros indicadores delaten ese estado. Si lo leo sin deformar la decodificación  podré tomar consciencia de ese estado, contrarrestarlo o revertirlo si es lo que estimo conveniente de hacer. En este caso, el mensaje del cuerpo, a mi mismo, podrá hasta anticiparse a una cura de una posible enfermedad que no llegará si actúo sobre ello. Claro está que primero tiendo a simplificar o deformar el mensaje del cuerpo y me pregunto sobre el qué comí que pudiera afectarme así y no me indago  sobre los otros motivos que impidieron un funcionamiento  sin esas consecuencias. De este modo justifico con respuesta fácil lo que no me gusta del mensaje, aun cuando sería transformador escuchar, tomar consciencia y actuar conforme lo que me transmite el cuerpo.

No menos importante el considerar al cuerpo como un Medio de Comunicación que emite mensajes a los demás. Más de una vez hemos escuchado a una persona decir que está muy bien y leer o sentir que su cuerpo no expresa eso sino lo contrario. Podemos aquí reproducir los enfoques que relativizan la importancia de la palabra cuando dicen que sólo un 7% del mensaje es lo dicho, mientras que el 93% restante se completa con la expresión del cuerpo: el tono de la voz, la orientación o brillo de la mirada, el color o brillo de la piel, la ropa elegida, la posición de las manos o las piernas, etc.
Y los que trabajamos con estos complementos del mensaje, como hacemos los Coach, sabemos que con la palabra puede estar diciéndose una cosa y otra muy distinta la que se lee al considerar el todo, siendo el cuerpo el principal expositor del verdadero mensaje. Y sabemos que el cuerpo nunca miente, siempre dice la verdad y habrá que tenerlo en cuenta.

Con este punto de vista, también podremos actuar conscientemente sobre el mensaje que queremos emitir. Nuestro cuidado del cuerpo, de nuestra expresión con la posición y los gestos, de lo que resaltamos o disimulamos con la ropa con que lo cubrimos, etc., está determinando el mensaje que emitimos y tiene mucho sentido a la hora de querer resultar confiables, coherentes, sinceros.

Considerar a nuestro cuerpo como un Medio de Comunicación que emite mensajes verdaderos a nosotros y a los demás, puede dar lugar a modificaciones profundas al atender sus advertencias, como también a volver más coherente, creíble y convincente lo que con sólo palabras no terminamos de transmitir: vale la pena ponerle el cuerpo.

Escuchar el cuerpo, leerlo o expresarnos bien con él puede convertirlo en motor de una transformación anhelada o descubrirnos un mundo que no reconocíamos antes. Nuestro camino en la vida puede acercarnos más a disfrutar la felicidad acompañados de esta gigantesca empresa que podemos poner a trabajar para nosotros. Para nuestro disfrute. Bienvenidos al reconocimiento del cuerpo, también, como nuestro muy completo Medio de Comunicación.

 

CARLOS GIL COACH, La Granja, Sierras Chicas de Córdoba, Argentina, 11 de julio de 2019

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