columna

Se puede revertir la vejez

El Coach Carlos Gil le habla directamente a empresarios y emprendedores. Esta semana habla del envejecimiento bajo la óptica del mundo actual, ¿todo se termina después de un tiempo?
jueves, 27 de junio de 2019 · 11:01

 

El peso negativo que existe sobre la palabra viejo debería ser suficiente para evitarla. Lo viejo se tira, no esperamos que sirva, lo abandonamos al costado. Y no importa que sea una comida, una movilidad o una persona!

Para el bien de todos, el nuevo punto de vista que se adecua a este tema permite hoy revertir muchos efectos del envejecimiento, extender la vida como consecuencia de ello y disfrutar la felicidad en todo momento, con sólo cambiar el estilo de vida.

Hasta hace muy poco vivimos el envejecimiento como un mandato inevitable e indiscutible. Luego de la jubilación venía el descanso merecido, el sillón hamaca, la manta sobre las piernas y todo lo que se parezca a inactividad era bienvenido. La radio, la televisión, el solcito en invierno, la fresca sombra en verano.

Hoy nos ha tocado cotejar la estadística con la realidad. Todos tenemos familiares o conocidos cuya edad se acerca a la centuria. Conocemos empresarios, profesionales y otros trabajadores que permanecen activos mucho más allá de la edad del jubileo. Y la estadística lo confirma. 3.500 centenarios en el último Censo y una proyección inusual y certera. En 2050, cuando se cumplan 100 años de mi propio nacimiento, varias decenas de miles de personas en Argentina tendrán esa edad. Y yo? Puedo hacer algo ahora, no por querer llegar, sino para revertir algunos aspectos que no sería bueno que lleguen?

La respuesta es positiva. Nuevos hábitos pueden retrasar la edad biológica en hasta 15 años al menos. La edad cronológica es la que contamos desde el nacimiento, inalterable. La edad biológica es calculada según cómo funcionen los sistemas fisiológicos. Y la edad psicológica es subjetiva y tiene que ver con el cómo nos sentimos. Por supuesto que muy relacionada con la edad biológica –según cómo funcione nuestro organismo- nos percibimos con menos, igual o más años que lo que nuestra cronología indica.

Sea cual fuera nuestra situación actual, es posible modificar con nuestro estilo de vida las edades biológica y psicológica.

En mi caso personal, estoy a pocos meses de festejar mis 60, a los 70. Porque de 60 es cómo me percibo y también el cómo responde mi funcionamiento.

Aunque ninguna lectura de este tipo debe interrumpir la consulta, control y seguimiento responsable de profesionales de la salud, es muy bueno adquirir la percepción de que el natural envejecimiento, en los modos que tradicionalmente lo concebimos, puede ser revertido.

La persona como sistema no escapa a la Ley de Entropía. Referida originalmente al grado de equilibrio de un proceso termodinámico, se aplica por extensión a todo sistema organizado, que tiende a descomponerse en el transcurrir del tiempo. Y no existe naturalmente el proceso inverso, que sería que por el paso del tiempo el sistema se reconstruya. Para evitar la entropía o para crear o reconstruir un sistema, algo debe hacerse.
Y es así como esto sucede hasta con una organización social, por ejemplo una cooperadora escolar, naturalmente no se mantiene o perfecciona por el transcurso del tiempo. Si no se reúnen sus miembros o no concretan actividades en relación con su objetivo, desaparecerá. También sirve la Ley de Entropía para entender hasta la relación de pareja como sistema.  Si no se aporta, si no se mantiene dinámica, si no se enriquece la relación ésta se desgasta y de a poco va sucumbiendo en relación con la forma o la intención inicial. Y por supuesto, esta Ley también explica lo de la vejez.

La entropía se aplica a las personas como Sistema en cuanto que nuestro cuerpo va incrementando y acelerando deterioro con al aumento de los años vividos. Su sólo funcionamiento llevará al fallo final con la muerte, el final del sistema. Pero esta Ley, como en la pareja o en la física o la química no es inmodificable. Su aceleración o acción sucederá según el qué se oponga a su certeza como Ley. El cómo atender las enfermedades o el desgaste, el cometer los menos errores posibles en ese sentido, el mantenernos dinámicos, activos, motivados, con proyectos. También con afectos y relaciones, con valoración propia y de los demás, con todos esos aspectos y muchos otros atendidos positivamente, estaremos revirtiendo lo negativo que acarrea de por sí y por definición generalizada, el llegar a la vejez. 

Como todo proceso, su consideración deberá ser individual y ajustado a la realidad de cada uno. Pero es posible revertir las consecuencias negativas apareadas con la vejez, disfrutar plenamente la felicidad que tenemos, revertir así consecuencias negativas en nuestra biología y nuestro comportamiento, extender nuestra vida, y sobre todo nuestra vida feliz.
 

Carlos Gil Coach, La Granja, Sierras Chicas de Córdoba, Argentina, 20 de junio de 2019.

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