columna

Las fiestas en esta nueva era

El coach de vida Carlos Gil reflexiona sobre esta época de festejos, pero también de cambios que vienen con la época.
jueves, 12 de diciembre de 2019 · 10:24

Todo lo que sucede en el mundo y en todos los campos nos ratifica el estar viviendo una era distinta a las anteriores. El festejar también está tocado por características actuales y de las que participamos toda la humanidad. Por eso nuestro planteo ante las fiestas no debería ser rutinario, repitiendo lo que hacíamos en la era anterior, sino que es válido que lo replanteemos preguntándonos si lo que hacemos lo sentimos coherente.


La digitalización, la cibernética, cambiaron las comunicaciones y con ello dieron otra dinámica a la red de relaciones. La familia típica es ahora concebida como posible en formas que antes eran disimuladas, acalladas y hasta mantenidas en aparente reserva o secreto. Hoy se expresan y las reconocemos. Instituciones de cabecera que antes amparaban con sus conceptos y enseñanzas, hoy se las conoce por ser agitadoras, o por practicar actitudes imposibles de compartir.  La nutrición es un campo que dejó de ser rincón sólo enunciado por expertos ante problemas de salud y se generalizaron conceptos que hacen al crecimiento, la energía, la salud y hasta articulan tendencias que eliminan algunos de los elementos antes básicos en una dieta y además transformaron esa decisión personal en culto que exigen y deben ser respetados por otros. La música cambió la organización sensible, rítmica y armoniosa y ya no es excelsa por repetir esquemas que en otras eras las hubieran convertido en clásicas. Acompaña con sus melodías las particularidades de esta era. El grafismo, el lenguaje, la decoración, la arquitectura, el arte, innovan permanentemente hasta no sorprendernos sino que sólo esperamos su próxima expresión, sabiendo que ha de ser bastante diferente.


Y no casualmente, esos parámetros descritos para caracterizar esta distinta era, se manifiestan todos en lo que son aspectos de una Celebración, como las fiestas agrupadas como de Fin de Año, que ocupan a gran parte de la humanidad y a los que no son regidos por este calendario, no sólo no lo desconocen, sino que antes o después vivirán conforme al suyo, su propio año nuevo y su Festejo. La comunicación, las relaciones, la familia, las Instituciones, las comidas, la música, el arte, el lenguaje, la arquitectura exigen redefinir el carácter, emoción y práctica de esas fiestas antes tradicionales y como en toda innovación extrema o revolución, cada uno debería decidir qué actitud hacer prevalecer. Una fiesta, o Fiestas de Fin de Año distintas nos invitan a pensarlas y no darlas por sabidas y por tradicionales repetir rituales, comidas y saludos.   


No se trata de discutir o desconocer las fortalezas o valores de lo practicado hasta ahora, sino de adecuar a las vivencias y prácticas actuales lo que constituyen rituales tradicionales que caracterizaron los festejos y de ser posible, ahorrarnos decepciones o momentos no tan buenos como se podrían llegar a tener.


Algunos modos han atravesado triunfantes distintas eras. Una fiesta, como la que celebra el fin del período de cosechas es muy probable que, con adaptaciones, hayan tenido vigencia en la era agrícola, en la era industrial, y ahora, en esta era cibernética, digital o como llegue a llamarse y se movilizará para adecuarse. Por el título suenan antiguas las Fiestas de la Vendimia, de la Zafra, de Rodeos o de la Yerra. Cuánto más, el cambio de año y la definición de Fiesta han acompañado todos los períodos y culturas.


Aunque conforme el marketing parece posible revivir igual las mismas fiestas de antes, el desarrollo humano, el crecimiento personal, el mapa de emociones y vínculos actuales pide y de muchos modos expresará un replanteo. 


Y tendremos cada uno la facultad de decidir, si vivirlas conforme el mandato y la tradición repitiendo colores, comidas, horarios, expectativas, convocatorias, o si decidiremos conforme nuestro crecimiento y serán todos esos aspectos replanteados en esta era en que el cambio es elemento común junto a características de una era distinta que son cada vez más generalizadas.


Analizar y reconocer nuestra situación en especial debería ser la principal consideración. Siempre estas vivencias generalizadas, como el festejar el Año Nuevo, podrán ser peldaños en los cuales afirmar nuestro impulso al propio desarrollo, a nuestro crecimiento como personas, intención no devaluada sino que subrayada en estos tiempos. Crecer, reconocernos, liberarnos, valorarnos, expresarnos, pueden ser elementos tenidos en cuenta al considerar el cómo Festejar estos próximos eventos. En sucesivas columnas será válido detenernos en la elaboración o no de Balances y en todos los aspectos que deberían ser revaluados y re enunciados con el fin de vivir felices el festejo, sea cual fuere y crecer ante el nuevo punto de partida que se nos ofrece. 


Para verlo claro, digámonos en el modo tradicional, Felices Fiestas! Y nutrámonos de energía, optimismo y felicidad con un renovado modo de festejo, si esto fuera coherente con cómo somos en esta distinta era.


Es una oportunidad. Y nada es definitivo. Se anuncia con el año nuevo un re-comienzo. Si en el año que termina viví un error, no debería durar por siempre. Ni es permanente una crisis aunque tiemble frente a ella si la considero amenaza. Es la ocasión de vivir un nuevo punto de partida:  el próximo año llega con nuevos frutos, aprontémonos a cosechar.

CARLOS GIL COACH, La Granja, Sierras Chicas de Córdoba, Argentina,  6 de diciembre de 2019 
 

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