Columnista

Cómo vivir disfrutando de las pasiones

El coach de vida Carlos Gil nos habla sobre la importancia de la pasión como combustible de nuestro día a día y cómo encontrarnos con ese empuje.
jueves, 31 de octubre de 2019 · 10:49

Cuando escuchamos la expresión “ES UN APASIONADO DE …………..” sabemos que la frase puede completarse con cualquier tema, persona, actividad, sentimiento y seguiría un largo etcétera. Esa persona de la que hablamos podría ser un apasionado del fútbol, la cocina, los autos, las plantas, la lectura, su familia, el trekking, la música, la política, el coleccionismo, el canto, la bijouterie y así podríamos continuar la enunciación sin que nada nos parezca extraño. Todos, por tanto tenemos o podríamos tener una pasión que nos energice aún más. En algunos casos quienes no la poseen dicen no haberla encontrado. A esos intento hoy acompañar. En esta serie de columnas sobre las pasiones, habré de referirme a su importancia y beneficios y también podré acompañarlos a observarse y actuar de modo que encuentren cuáles podrían ser esas pasiones, disfrutando al fin, de los beneficios de poseerlas.

Consideraré la pasión como ese sentimiento muy fuerte hacia una persona, una idea, un objeto o un tema que me permita expresar mi definido entusiasmo por algo que hará que se destaque el cómo lo vivo, por sobre otras categorías similares en las que pongo menos o ninguna pasión al ejecutarlas.

Y el amplio campo de expresión hará que considere pasiones que hacen al amor, al deseo, al gozo, el odio, la admiración, la tristeza, la alegría. Nada quedaría ajeno a la posibilidad de apasionarse.

La diferencia de vivir las cosas con pasión es de tal relevancia que evitaré la enunciación taxativa. En sucesivas entregas hablaremos de cómo con pasión aplicada en un trabajo –por ejemplo- puede éste no tener ninguna connotación de sufrimiento sino sólo de gozo. O cómo repercute en nuestra salud el mantener en gran tiempo esa excitación,  alegría, ritmo cardíaco, optimismo y entusiasmo que conlleva el ejercer una pasión.

En mi caso personal, despunté la misión y pasión que me categoriza como coach  y orador motivacional al asistir hacen ya varias décadas a una charla de un admirado profesional mexicano que iniciaba esta ocupación. Fue  Miguel Ángel Cornejo, a quien le escuché entre otras cosas decir: “Para lograr algo en la vida, lo vas a lograr cuando estés dispuesto a dar tu vida por tus sueños” y ejemplificaba el sentido y grado de esa pasión que recomendaba al expresar, que Pasión era cuando observábamos comer a un niño pequeño: ¿Cómo come? Con pasión. Con pasión se atraganta, decía él. No lo olvidé por lo gráfico de la descripción y porque estaba expresado por alguien que ponía pasión en cada frase que entregaba.

Muchas personas viven una vida a la que no han iluminado con una pasión presumiendo que no la encuentran. Y eso es posible, pero también es relativamente fácil dar con ella, cuando se entregan a la búsqueda, localización y práctica de ensayo y error cuando creen localizarla.

Todos recordamos lo que disfrutábamos cuando niños y eso podría ser una forma de comenzar la localización de mi pasión.  O hasta consultar a otras personas cercanas en qué observan que me destaco o cuál sería mi habilidad por ellos reconocida. O recordando estos últimos días preguntarme cuál ha sido la actividad, la visión o el hecho o el encuentro que más fuerte emoción me ha provocado. Serían éstos sólo el punto de partida para seleccionar aquel objeto de pasión que me permitirá con facilidad y alegría enfocarme en él, entregarme y dejar que nazcan nuevas asociaciones y creativas respuestas. Comenzaré a sentir las bondades de la pasión, al entregarme y recibir todo lo que me brinda la vida.

Para eso deberé abrazar las bondades y también derribar algunos mitos que seguro ha dificultado hasta hoy mi entrega a una pasión. Por eso será tema de siguientes entregas.

Baste como primer acercamiento el pensar, localizar observar a quien considero apasionado por algo o alguien, distinguir las bondades que de ello se derivan y asumir que podré disfrutarlo yo mismo cuando descubra mi pasión y me disponga a entregarme, enfocarme en ella y gozar de la vida y los sentimientos que por esa pasión se generan. El sólo recorrer el camino me permitirá gozar la felicidad. Y de eso se trata la vida.

 

CARLOS GIL COACH, La Granja, Sierras Chicas de Córdoba, Argentina, 31 de octubre de 2019

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