Columnista

Ser responsable de mi propia energía

Carlos Gil nos cuenta cómo gestionar nuestras ganas diarias para vivir una vida mejor. Enterate de todo en esta columna del coach de vida. 
jueves, 3 de octubre de 2019 · 10:07

Al final del día llegamos con ganas de hacer tareas,  dispuestos a volver a salir o también retornamos a casa con un último esfuerzo y nos desplomamos sin más ganas de nada. O sea, todos sabemos lo que es tener o no tener energías. Sentirnos capaces de emprender un esfuerzo o ni siquiera iniciarlo porque caeríamos pronto derrotados. La energía la sentimos y su existencia o su falta la reconocemos aún antes de necesitar aplicarla.

Hasta como una imagen evocada, si no es de ahora, podemos llegar a escuchar a nuestra madre haciendo balance de nuestra ingesta: para ella comíamos poco o mal. Y se transformó así,  erróneamente, a la comida y el descanso casi como las únicas fuentes de tener o no tener energías.

Hoy tenemos en cuenta  muchos más factores como hacemos quienes nos preocupamos de este tema y aún sin hacer una lista completa, podremos enunciar una veintena de ellos como importantes y ofrecer nuevos puntos de vista que, sin ser los del experto en cada tema, nos llevarán a poder afirmar que, en caso de responder a ellos, de tenerlos en cuenta, consultar responsablemente y aplicarlos según cada caso, comprobaremos que EL 100% DE NUESTRA ENERGÍA DEPENDE DE NOSOTROS.

En ningún caso podrán considerarse estas menciones una indicación directa y siempre será responsabilidad de cada uno la consulta profesional en toda adquisición o cambio de hábito. Es éste un relato que podrá resultar beneficioso conocer como el de una persona que tuvo en cuenta estos factores al momento de pretender contar con la energía que consideraba necesaria. En varios casos: ejercicios, alimentación, descansos, dinámicas de actividad medió la consulta al profesional de salud correspondiente, que nunca deberá ignorarse.

Nuestra energía influye por supuesto en nuestras emociones y en definitiva en nuestra actitud. Por eso así somos reconocidos hasta de lejos, al ver a una persona caminar hacia nosotros, su mirada, su corporalidad, nos da la aproximación necesaria para saber si la domina una energía positiva o negativa. Si deseamos contactarnos con ella o si hasta la evitamos porque un encuentro nos hace sentir al final que hasta me ha bajado mi propia energía. A otra persona la buscamos y necesitamos esto tiene mucho que ver con la energía que de ella percibimos.

Una persona con energía positiva es considerada casi como un ser de luz, su llegada a una reunión anima e ilumina. Será fácil reconocer que tiene sobre sí misma una alta autoestima, que es naturalmente optimista, generosa. Sonríe con facilidad, relativiza las contrariedades, cuida de su imagen, su  cuerpo, su mente, cuidándose él y a los demás. Disfrutan de la vida y se les nota. Se los escucha y su lenguaje es positivo.

La persona con energía negativa reflejará fácilmente su posible baja autoestima, verá todo negativamente, es naturalmente quejosa, más bien triste, está generalmente cansada y su actitud influye a los demás y hasta al ambiente de tal modo que podemos llegar a calificarla como tóxica. 

A los positivos los buscaremos para superar un momento, para transitar la vida en alegre compañía. Desgranaremos con él un proyecto esperando contagiarnos de su optimismo. Será un escalón más ascendido hacia el encuentro del disfrute de nuestra felicidad.

A los negativos serán seguro digno de análisis si basta con cruzarnos de vereda o evitar sentarnos a su lado o, lo mejor en todos los casos, procuramos acompañarlos si nosotros no somos así, dándoles mucho afecto, acercándoles nuestro optimismo y compartiendo momentos enriquecedores, como un paseo ante el entorno enriquecedor de la naturaleza.

La energía positiva o negativa que generemos u obtengamos pintará de colores o de sombras nuestra vida. Y a eso podemos contribuir analizando y actuando en consecuencia de una veintena de tópicos, que desarrollaré en sucesivas columnas. 

Soy responsable de lo positivo de mi vida. Puedo enriquecer mi energía tanto como lo desee. Y serán pasos concretos en el disfrute de la felicidad.

 

CARLOS GIL COACH, La Granja, Sierras Chicas de Córdoba, Argentina, 3 de octubre de 2019

 

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