En la película Demolition Man o El Demoledor, ambientada en
el año 2032, el mundo no conocía el
delito y la violencia, tampoco el sexo con contacto humano. Recuerdo la escena
en la que Sandra Bullock y Sylvester Stallone, sentados un par metros uno de
otro, se ponían unos sensores en la cabeza que les proporcionaba todo el placer
sexual necesario. Esa escena me pareció de lo más pelotuda, pero Bullock se lo
tomaba muy en serio ya que no conocía otra cosa.
Resulta que, 20 años después de esta película, la idea no
era tan descabellada: vamos hacia el sexo virtual, 100 % virtual. Ya sé que
muchos lectores ya lo practican desde que tienen internet, sólo hay que entrar
a páginas específicas y a través de la computadora se consiguen orgasmos
increíbles ayudados de alguien que supuestamente está del otro lado de otra
pantalla, y que puede estar al lado de tu casa o en China. Tengo amigos más
adictos a estas costumbres que a tomar café frente a la plaza 25 de Mayo, y no
es más ni menos que la vieja Manuela con ayuda de internet.
Pero no hablo de eso, estoy hablando de nuevas tecnologías
que prometen hacer que el sexo pase a otra dimensión.
Hace poco leí en una revista para mujeres que según la
doctora Helen Driscoll, de la Universidad de Sunderland (Reino Unido), el sexo
tecnológico está avanzando tan rápido y que en el año 2070 las relaciones
físicas serían consideradas "primitivas". Ya hice cuentas y por
suerte no estaré viva para verlo.
Todo esto cambia demasiado rápido. En mis tiempos no podía
estar sola con mi novio, incluso mi madre me acompañaba cuando salía a la
puerta a despedirlo. El pobre no tenía margen ni para darme un beso en la boca,
menos para meterme una mano. Hoy, las pibas se levantan tipos por media hora
como quien compra semitas en la feria.
Sin embargo estos nuevos cambios sexuales van para el lado
del NO contacto con otro ser humano.
Ya hay robots sexuales que parecen personas. Dicen que estos
muñecos pueden mantener una conversación y experimentar orgasmos. Roxxxy y
Rocky son los prototipos de robots sexuales creados por de True Companion
World’s First Sex Robot Company, y cuando salgan a la venta costarán 6.443
euros cada uno, eso es unos 122.417 pesos. No faltará el guevón que diga que es
millones de veces más barato que una esposa.
Se lo comenté a mi primo Pepe esto de los robots sexuales y
me dijo que para él sería mejor el robot que follar con su mujer: "Ella no
habla, no escucha, sólo está ahí. A veces me pregunto si está viva la María”.
Pero también hay cosas más baratitas que el robot sexual y tal
vez puedan acceder al Oculus Rift, un casco de realidad virtual que gracias a
su visión en 3D permite que "sientas" todo lo que está sucediendo.
Este casco cuesta apenas 699 euros, unos 13.281 pesos, más gastos de envío.
Ahora bien, si como dijo la doctora de UK dentro de 60 años
lo anormal será el contacto físico, quiere decir que los niños serían también
concebidos artificialmente, y ya no habría que dar bochornosas explicaciones a
los pibes sobre su origen. Digo, por verle un lado positivo.
Quiero creer que dentro de 60 o 200 años, siempre
existiremos los amantes de lo artesanal para seguir manteniendo las sanas
costumbres. Que vieja que estoy.