marketing y comunicación

Gestual – mente – Por Daniel Soler

viernes, 6 de julio de 2012 · 15:10
El lenguaje no verbal es más, mucho más que todas las palabras juntas.

Un 60% de lo que decimos no lo manejamos de manera consciente, lo decimos en nuestros gestos corporales de una manera directa y brutal por más que nos entrenemos para disimularlos.

Lo que se dice enfatiza lo gestual y no es al revés.
En esta semana el tipo se dirigió directo a mí, no me sacó la vista de los ojos, estiró su brazo en plenitud (distancia) abriendo su mano con la palma hacia abajo (superioridad - sometimiento) en un preanunciado movimiento descendente por el aire obligándome a girar mi muñeca y poner la palma de mi mano hacia arriba (apertura, entrega). Cuando hicimos contacto físico, en un leve gesto imperceptible su mirada se desvió de mis ojos por sobre mi hombro derecho (ocultamiento) mientras pronunciaba la frase "El Gusto es mío". Ja... con esta breve descripción yo ya sabía que con este tipo no íbamos a hacer ningún negocio y que él sentía menos gusto por conocerme que por un chupetín de cera.

El quería someter toda la propuesta a su antojo de precio, pago y condiciones, él quería someterme y ganar. “Por suerte puedo elegir mi hambre”, pensé, y fingí una negociación que no condujo a nada. De haber querido, toda su evidencia gestual era suficiente para un plan que me permitiera hacerle pensar que él tenía el control, que me hacía cambiar de opinión, que yo cambiaba el precio y alargaba la forma de pago como él decía, aunque no hubiera sido cierto, habría concretado el negocio. Y él feliz se hubiera marchado pagando lo que yo quería.

Otra situación, me reúno con un empleado y le sugiero en una larga charla todos los aspectos que, creo, pueden hacerlo mejor profesional. El acepta verbalmente todos los comentarios pero hay alarmas, nunca descruzó sus brazos y cuando lo hizo se tapó imperceptiblemente su boca…, ya está,... dos gestos evidentes para decir que no comparte lo que le dije, no cambiará nunca y cree que soy un tarado. Tiene razón... ya no trabajamos juntos, obvio.

Previo al paro y por distintos canales de TV se pasean gremialistas, en uno de los programas se observa a un funcionario del Gobierno Nacional frotarse las palmas de las manos mientras observa un tape de no adhesión (expectativa positiva de conseguir lo que quiere), y a Moyano llevarse las manos a la cara de distintas formas (se tapó la boca dos veces, se acarició la barbilla, se frotó el ojo) sutiles movimientos que indican inseguridad, mentira, cálculo, duda, reflexión. Angellici hizo los mismos gestos para decir que va a convencer a Riquelme de quedarse.

Otra vez, a un funcionario nacional le consultan sobre los crecientes casos de inseguridad y si bien su explicación es altamente positiva ,detallada en compromisos y tareas recientes de envergadura para controlar el flagelo, se tocó más de una vez la nariz (no le gusta, disimula, hay mal olor) y subió un hombro (ocultarse, esconderse, desaparecer).

En Lie To Me, el actor Tim Toth representa a un especialista en detección de mentiras. El tipo analiza las expresiones involuntarias del cuerpo y, por ser serie y ficción, exagera hasta el grotesco toda la comunicación no verbal.

Lo cierto es que hay cada vez más especialistas involucrados en el asesoramiento y ronda de negocios o adiestramiento político. Permanecen en silencio cerca de los protagonistas, se mueven en la observación, los hacen pasar por secretarios, hasta que les toca descifrar aparte y en la intimidad los verdaderos escenarios no verbalizados.

Hace una semana observé con detalle el continuado gesto del Gobernador en Paren Las Rotativas por Canal 5. Limpió una y otra vez la mesa de adentro hacia afuera (no sé qué significa) también se encogió de hombros y sus brazos se achicaron (deprimiendo todo el torso, postura fetal) cuando recordó la cárcel de la dictadura, abrió sus brazos exageradamente y hasta se irguió en el sillón exponiendo el pecho (actitud desafiante) cuando hablaba del estado bobo y el caso expropiaciones, y volvió a abrir los brazos grandes como en crucifixión muchas veces a lo largo de la nota con frases “de esto nadie se jubila", y entiendo yo para delimitar preguntas, invadir el espacio del periodista, marcar los tiempos, y ¿por qué no? mostrar poder. También mostró en parte las palmas de las manos al frente como atajando, o interponiéndolas ante las cámaras "yo no lo he dicho" (sobre los nuevos nombres –a ese momento- de funcionarios).

Para terminar la semana "no verbal" me quedo curiosamente con “una frase": “Estoy vacio", de Riquelme, pero con emoción que ahoga la voz y el tono es más agudo que indica inhibición emocional. El ritmo es lento y con pausas. ¿Y la mirada?... la mirada al piso y esquiva de Angellici, y de cualquier cámara, quizá hasta de él mismo. Me hizo acordar de ese proverbio árabe “Quien no comprende una mirada, tampoco entenderá una larga explicación”.

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