marketing y comunicación

La niña no está sola - Por Daniel Soler

viernes, 15 de junio de 2012 · 20:46
Alguien me explicó que los chinos escriben la palabra crisis con dos signos. Cada uno de esos signos de manera aislada significan peligro y oportunidad.

Los Claudio Domínguez espirituales, los Stamateas comerciales, los Les Luthiers de disco y teatro, doña Rosa en la carnicería y hasta los Dolinas de trasnoche, todos en algún momento  hablaron de la bisagra de una crisis y todo lo bueno que hay en ella.

Sin embargo cuando menos  lo imaginamos, cuando más injusto parece, cuando más dolor causa, el mundo conspira en contra,  Dios te pone a prueba y de jodón que es  te manda una crisis para templar el espíritu.

Nunca nos preparamos para ello. Hombres, instituciones, empresas, gobiernos u organizaciones no pensamos ni tenemos, un protocolo,  un plan, un escenario mental mínimo para la crisis y mucho menos para la comunicación en medio de la crisis.

Sin embargo existen pasos, procedimientos, herramientas que ordenan la sorpresa de la crisis, y facilitan la mirada del hecho objetivo, el escenario real,  y por más dolor que cause la permanencia en crisis, un paso a paso proactivo que ayuda a ordenar la salida.

En comunicación, cualquiera fuera el origen de la crisis,  no gana el que tiene razón sino el que logra mejor comunicación.

Caso Lisola

Una chica al borde del abismo (24 amonestaciones) por tratar de concientizar a sus compañeros del abismo que se produce en la falta de memoria. El hecho es aberrante, y esa era la noticia que se instaló. Punto.

Si la chica mintió, exageró,  deformó, torció, ya no importa, las 24 amonestaciones todavía vigentes un mes después daban verosimilitud a sus dichos y eso publico página 12.
Hasta aquí, la noticia era un problema, pero no una crisis.

Pero como dijo Einstein “no se puede resolver un problema con la misma cabeza que lo creó”. Las autoridades de la UCC  se encerraron en sí mismos, en su historia, en su institucionalidad, en su reglamento y marca, en aquellos que les decían lo que querían escuchar, y hasta casi llegaron a creer que lo de la niña no era un problema y levantaron tono desafiante.

Entonces el problema rebotó más fuerte por todos lados y se les hizo una crisis.
Con la crisis instalada, salieron a explicar lo inexplicable, algunos chicos y no tan chicos operaron medios y redes sociales de forma torpe, soberbia y naif, en masa, sin estrategia, su reacción fue una chiquilinada y sus buenos y ciertos argumentos un desperdicio sin valor por la bravuconada de estirpe y marca.

Entonces la crisis se hizo una gran crisis.

La  chica se hizo más chica y su lucha más destacable,  la Presidenta la expuso como ejemplo nacional, los medios encontraron más fuerte la historia; de la nena y el micrófono se abrió a la rectora, a la institución, a monseñor, a la iglesia, a San Juan y se transformó en  el leader case más importante que tenga esta provincia en malas resoluciones de comunicación.

Repito: No gana el que tiene razón sino el que logra mejor comunicación.

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