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Rentabilidad, el secreto del paso de una finca a un country- Por Ricardo Olivera

viernes, 04 de mayo de 2012 · 22:23

-Roemmers vendió sus olivares para hacer un country (era la vieja finca Del Bono, donde se instaló un diferimiento). Pocos días atrás, Andrés y Patricio Lanusse, representantes de la desarrolladora EIDICO, asociada a la firma local Cardón, informaron oficialmente a los condóminos del country San Juan de los Olivos, que se canceló el monto total del terreno que el laboratorio había comprado en Rawson a la antigua firma Del Bono para instalar un diferimiento impositivo dentro del programa de promoción agrícola en los ’90.  Se trata de 44 hectáreas en la primera etapa, son 80 en total. El histórico predio que dio tanta materia prima a la producción de aceites y conservas, está ubicado en la intersección de las calles Rastreador Calívar y República del Líbano y se extiende desde allí hacia el sur hasta la calle Dr. Ortega en el límite entre Rawson y Rivadavia.

-Para la segunda etapa, ya está comprometida la venta de la fracción restante para ampliación del loteo ya perfeccionado. El sistema ideado por EIDICO, presente por primera vez en San Juan pero con antecedentes en distintos puntos del país, es innovador. Las plantas siguen en el lugar (la gran mayoría), el comprador se hace de lotes de 840 m2  forestados, con cierre perimetral, sistema de riego propio, club house- que era la casa del administrador- y beneficios de country. El costo individual de cada parcela fue muy bajo y se canceló en el plazo de tres años.

-Los antiguos propietarios, Roemmers, ahora vecinos, seguirán administrando el olivar por algún tiempo mientras se constituye la conducción del consorcio y según decida esta comisión. Los espacios verdes, muy extensos, son los mismos olivares preexistentes.  Las futuras cosechas servirán para mantenimiento y expensas del consorcio. Casi perfecto. La finca resigna muy poca producción y reduce costos futuros de mantenimiento y se hace de un importante líquido inmediato. No faltará quien elimine algún olivo, pero serán los menos porque no es la idea.

-A los hermanos Lanusse, gestores de proyecto y planificación, les llamó la atención el buen sistema de distribución de energía que rige en San Juan. A diferencia de otras provincias, aquí se exige a Energía San Juan afrontar el costo original de montaje de los transformadores, que es muy elevado. Luego, ese costo se trasladará a la ecuación polinómica de la tarifa en el rubro inversión pero, en lo inmediato, libera a los propietarios de una carga decisiva. Muy bueno y único en el país, según contaron. Otro motivo de asombro fue la rapidez en la colocación de los lotes. Un comitente nos comentó: “el dinero quema en las manos, hay que invertir en bienes inmuebles mientras se piensa en otra cosa”.

-Un productor nos contaba: los viñateros siempre fuimos llorones, pero esta vez, realmente, estamos en el horno. Dio el ejemplo de una finca grande de 100 hectáreas que coseche el máximo de 50 mil kilos/Ha (se entiende que para mosto). Cinco millones de kg de uva a $1, da un palo verde no cobrado al contado-ni en esa moneda- del que hay que deducir gastos. Un predio bien ubicado de ese tamaño puede venderse en el mercado inmobiliario con retribución infinitamente mayor. Una cotización módica de $100 por m2, como la de Roemmers, da 20 millones de dólares. Capital grande para una ganancia anual tan pequeña y trabajando. De ahí el paso frecuente de fincas a barrios. Sobre todo, aquellas cercanas a la ciudad.

-Los exportadores locales no están asustados, ni preocupados, ni indignados; están desconcertados. Creyeron verlo todo y estar entrenados para cambios bruscos de dirección pero esto, confiesan, no lo vieron nunca. Los salarios crecieron 5 veces desde la salida de la convertibilidad para ponerse, como dice el gobierno, en lo más alto de Latinoamérica. Eso favorece las ventas del mercado interno pero liquida a la exportación regional que no puede salir al mundo con esos costos. Se salvan los metales y la soja, ambos, refugio de una economía mundial que no levanta cabeza. Los grandes operadores toman las materias primas como refugio de valor. Lo demás, para atrás. Antes, por lo menos te podías quejar a alguien, pero ahora consideran inútil intentar hacerlo ante Moreno.

-Semana complicada para conseguir datos de cualquier actividad económica. Sigue la discusión sobre el valor de los fines de semana extendidos. La gente que sale gasta por día mucho más de lo que gastaría en casa, pero el comercio local se queja de la reducción de las ventas. Hubo apenas tres días de operaciones marcados por la temporada de resultados de empresas locales, que se inició con la presentación de Siderar y Tenaris.

-No está calmo el mercado cambiario marginal. El dólar superó el piso de los $5 y de allí no vuelve. El gobierno estudia ampliar el cupo de venta a particulares de los dólares del Banco Central, es decir, los que venden casas de cambio y bancos. Hoy sigue restringido a $5 mil por persona, apenas poco más de mil  verdes. En el contado con liquidación, única salida legal de dólares en grandes cantidades, la cotización tocó los $6. La ola de venta de acciones y títulos desde que se anunció el proyecto de Ley de expropiación de acciones de YPF, también generó una fuerte presión sobre el dólar. La plata va a parar a algún lado y lo que está más a mano es el dólar.

-Abril será difícil de olvidar para los inversores: fue el mes en que las acciones se derrumbaron en medio del temblor que generó la decisión de expropiar 51% de las acciones de YPF que estaban en manos de Repsol. El mercado local no logró aprovechar el buen momento de Wall Street, que sobre el cierre del mes revirtió las pérdidas de los primeros días, de la mano de buenos balances y datos macro alentadores. El índice Merval finalizó abril en los 2271,86 puntos, con un brusco descenso de 15,36%, tras completar seis semanas consecutivas de caídas. El riesgo país regresó a las manos de los operadores: superó los 1000 puntos y en determinado momento llegó a superar al de Venezuela.

 

 

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