Tinta rosa

El vecinito de enfrente me tiene… - Gemma Gomboa

sábado, 24 de marzo de 2012 · 00:25
…Y me mude nomás, después de algún tiempo vuelvo a vivir sola, tantas idas y venidas hicieron que tomara la decisión, acertada... o al menos eso creía yo.

Como  lo hace todo el mundo, empecé a buscar departamento, intentando en lo posible que fuera bien lejos de cualquier lugar que me trajera recuerdos de mi ex. Fue maratónico, toda esta parte de quedar con el propietario, que garantías, que  ingresos, escuchando atentamente a estos que creen que su covacha de mala muerte es el palacio de Buckingham y en casi todos los casos terminando la visita guiada con la frase: “…para vos que estás sola (recalcando con ganas el “estás sola”, ¡qué manía! ¡¿Tanto se me nota o sólo tienen ganas de cagarme el día?!).

“Está bien, sólo dale una lavadita de cara y listo”, te dicen. ¡Cabrones! ¡Además de dejarle casi 5.000 pesos de un solo saque pretenden  que le dé yo una lavadita? Siendo que más que una lavadita necesita demolición, reconstrucción total y desinfección con un camión lleno de agentes sanitarios!, pensaba yo. Pero bueno, fue parte del proceso hasta llegar a buen puerto.
Encontré el lugar perfecto para mí (porque estoy solaaa) , cerramos trato y ahí que me mande. El lugar es lindísimo, pocos departamentos, cochera, seguridad, nuevo, a estrenar, una paquetería de departamento.

En medio de la mudanza, en ese momento en el que estás harta de subir y bajar cajas, cuando tenés el cerebro quemado de pensar ¡¿en qué momento junte tantas porquerías?! , aparece él, la vos de todo consorcio, bueno la voz, el oído y el mandamás del chusmerío vecinal, el portero, quien en tres minutos me contó quienes vivían ahí, qué horarios tenían, digamos que me puso al tanto de la vida y obra de todos mis nuevos vecinos.

Trate de mantener la calma, porque ganas de mandarlo a cagar no me faltaban, pero en un momento escucho que me dice algo así como “abogado y vive solo”. CHAN…

La caja que tenía en mis manos cayó al suelo, y en ese momento, no sé por qué, pero ya mi portero me empezó a caer bien, me puso al tanto del vecinito de enfrente. Imaginen mi cabeza, viajaba más rápido que la luz, a medida que me contaba vida y obra del “abogado soltero que vive solo”. Yo lo invente en mi cabeza, perfecto, claro (mi psicóloga siempre me dice que en mis fantasías tenga lo mejor de lo mejor) él era guapo, serio, atento, caballero, galán, abogado, soltero y además vivía solo, “perfectooo”, en medio de este pedo mental, que me tenía como anestesiada, mi portero dice: “…ahora está de viaje, él viaja mucho”. ¡Ahhh bueee! ¡nos vamos de crucero cuando cumplamos un año de novios!, pensé.

Ya a esta altura yo no veía la hora de que mi vecinito  volviera, sin perder la compostura, y sin arrastrarme desesperada por querer ver la cara de Dios, pensé que en el momento en que me lo encontrara, me presentaría elegantemente y poco a poco intentar no pasar desapercibida, al menos para él.

Ya instalada, pasaron como dos semanas y este (el abogado soltero que vive solo) no dio señales de vida.

Un día, llegando a casa, casi en la esquina, siento un golpe tremendo en mi coche, miro por el espejo retrovisor  y sólo vi el frente de una camioneta (la de los pelotudos importantes que les contaba hace dos ediciones atrás) me baje y puteando, lo encaro y le digo:

-Decime, pedazo de sub-normal, ¿vos sos pelotudo o te levantas todos los días para entrenar? A lo que me contesta (con una cara tan fea como la mezcla de la mona Giménez y Zulma Lobato, mientras se sonaba la nariz con un pañuelo, por la alergia (eso dijo), con dos culos de botella por delante de sus ojos, y tartamudeando):

-Nnn, no, no, no ssssss…oooyy  pppp…elotuddddddoooo, ssssoooyyy abogadddoo (no puede ser, pensé) vvviiivvvvooo ahí (señalando mi casa también) y estttoooyyy lleganndo de viajjjjjje…

Señores, si esto no es estar meada por los perros, que venga Dios y me vea. Y a continuación agrego:
-Ahorrá, te vas a cagar con la demanda que te voy a poner.

Y solo pensé: voy a pedirle disculpas. Pues mirándolo entendí  por qué es soltero y por qué vive solo. Así lo hice.

Y hoy el vecinito de enfrente me tiene: ¡los ovarios llenos porque no me lo puedo sacar de encima!

En fin aquí estoy escondida para que crea que no estoy en casa, mientras me pregunto ¿a quién le puedo pedir un poquito de buena suerte por la p… madre que me pario!

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