Couchsurfing: Conocer el mundo desde adentro - Por Daniel Soler

sábado, 24 de marzo de 2012 · 00:40
Los invito a conocer un producto paradigmático para viajeros (aunque sus adherentes se enojarán con esta denominación porque son antimarketing), y por otro lado un fenómeno incomparable de comunicación e integración para descubrir el mundo: se trata de “couchsurfing”.

Una página web, www.couchsurfing.com, allí vive una comunidad universal dispuesta a dar apoyo a los viajeros del mundo y para todo el mundo. Un pago, una sola vez y para toda la vida de U$S 25 te valida para pertenecer a esta comunidad y recibir la hospitalidad donde quiera que vayas.

Javier Neira es el sanjuanino con más referencias en el proyecto y cuenta: “Couchsurfing es una red social para gente viajera. Un lugar para el intercambio de culturas. La posibilidad de viajar por todo el mundo de una manera accesible”.

La Leti, una rosarina que anduvo por estos lares, afirma “es un lindo sistema de intercambio de vivencias, que te incita a despegarte de prejuicios y generalizaciones, y te habilita a compartir tu vida y la de los demás, de forma directa y honesta”. Otro sanjuanino médico vallisto, Rubén Silva que activamente es parte del proyecto dice “más que un sitio de hospitalidad en línea es una red comunitaria, que te permite crecer tanto cultural como espiritualmente. Es no solamente abrir las puertas de tu casa, si no las de tu país, tu cultura,  y dar la mano y la sensación reconfortante de hogar al viajero, en una situación tal vez de vulnerabilidad (diferente idioma, costumbres).”

Nicolás Herrera, chileno que estuvo en San Juan para la copa América, es un abogado que actualmente está en Barcelona haciendo un posgrado sobre Español. Esto es lo que más le apasiona del proyecto, viajar buscando acervos. Afirma: “Sus miembros quieren ir más allá de conocer lugares, quieren penetrar en el alma de cada rincón al que visitan y eso sólo se logra de la mano de la gente del lugar al que se llega. Además permite que quienes viajan alivien un poco sus gastos y a la vez se enriquezcan de la hospitalidad y el ser de quienes conocen”.
 A San Juan ya llegaron 234 turistas por este intercambio, y está rankeada en el lugar 28 de 642  ciudades representadas de la Argentina por encima de Carlos Paz, Puerto Madryn, Villa la Angostura, Pinamar, Miramar o Necochea, según se desprende de su sitio web.

En San Juan son 66 los miembros de couch. 18 son los que están en departamentos más alejados. Estos últimos son los que más referencias tienen, los que más hospedan, los otros sanjuaninos de la ciudad tienen configurada su cuenta mayoritariamente, no para hospedar sino para salir a tomar algo o acompañar en paseos, alternativas todas posibles en la configuración de perfil de cada persona, y muy útiles para ayudar al viajero que lo requiera. Cada experiencia con un surfer visitante genera referencias que avalan el perfil.

Consultadas las agencias de turismo tradicionales, ninguna siente temor por la enorme expansión de esta alternativa, creen que es una sofisticación de la mochila o la casa rodante y más bien sienten que, con mucho tacto, es un nicho perfectamente adosable, enriquecedor, y de gran futuro para sus propios servicios.

Lo cierto es que el “reclutamiento”, desde la cantidad de cero que había en el primer trimestre en el 2004, cuando se inicia el sitio, a este primer trimestre de 2012, en el que se adhirieron 6.410 socios (sin que termine marzo) denota un fenómeno exponencial de crecimiento mes a mes que yo creo no se puede subestimar como tendencia, sobre todo por el grado de identidad y fidelidad que la comunidad despierta en sus experiencias.

Javier Andrés Neira relata “la mejor experiencia que tuve fue con una estudiante francesa llamada Laura. Ella estaba en Buenos Aires haciendo pasantías y tenía que venir a San Juan a reunirse con unas empresas para fomentar negocios entre Francia y Argentina. Comentó en el grupo de San Juan que vendría y que quería conocer algún sitio como Barreal o Rodeo. Con dos mensajes privados más tarde, ya teníamos definido nuestro viaje a Rodeo con día, fecha y actividades. Caminamos y caminamos, conseguimos un buen gaucho que nos paseó por el departamento en su 4x4, anduvimos a caballo y estuvimos parando en un hostel con una paz maravillosa.”

Rubén Silva, el médico vallisto de más experiencia, describe sus historias más importantes: “Una de ellas fue la visita de Delphi, una chica francesa, quien consideraba alto el precio de la entrada del Parque Ischigualasto y decidió no ir, se quedó 3 días en San Agustín y como no había muchas actividades, la llevé conmigo a trabajo en el campo en zonas geográficamente aisladas, ella quedó encantada y en su referencia escribió que no se arrepentía de no haber ido a los parques.

En Río de Janeiro, Rodrigo me llevó a lugares que no son los típicos puntos turísticos y ví otra realidad de la ciudad. En Frankfurt Michael, aparte de hacerme sentir como en casa, se encargó de mostrarme la ciudad, me llevó a conciertos, me explicó cómo funcionaba el sistema de transporte, ¡muy amable! Todavía sigo en contacto con los chicos, siempre nos escribimos,  el vínculo establecido por Couchsurfing, nunca se cortó”.
 
Nicolás Herrera, el abogado chileno, agrega: “Mis experiencias han sido valiosísimas, todas como hospedado. Recuerdo una muy cómica, para la Copa América conseguí hospedaje en casa de una sanjuanina. Pero me dijo que ya había dado el ok por couch a una peruana. Chile y Perú se disputaban un partido y no quedó otra más que compartir con un miembro de la hinchada opuesta mi estadía en San Juan. Nunca me reí tanto de las situaciones que se generaban por nuestro exacerbado nacionalismo a la hora de hablar de fútbol. Una situación inimaginable que trajo como resultado un gran abrazo todavía eterno entre los tres, Argentina, Chile y Perú. Otra cosa linda fue el hospedarme con mi novia en Bariloche en la casa de un señor de 60 años que me comentó llorando que su sueño era viajar mucho y carecía de la valentía para hacerlo a su edad. Por esa razón forma parte de couch, porque el conocer a gente que viaja lo ayuda a concretar su anhelo en cierta forma”.

También en San Juan ocurrió otra historia llamativa: la Leti, como le gusta que le llamen, en su casa hospedó a una pareja de alemanes. Estos siguieron su viaje y más tarde por estas tierras conocen a una pareja de rosarinos (miembro de Rodante Itinerante, el proyecto de arte que anda viajando por Argentina en una combi) que también viajan haciendo “couch”. Los alemanes le relatan el buen trato cuando estuvieron en rosario de una chica llamada “La Leti” que los hospedó. Vaya mundo, uno de los rosarinos respondió: “Estuviste en la casa de mi hermana, ella es La Leti”.

La Leti también cuenta en primera persona su historia: “Recuerdo dos experiencias excepcionales de CS. Cuando recibí a Zec, un italiano viajando por Sudamérica; y a Juan, uruguayo que recién iniciaba un viaje similar. Con ambos ocurrió algo inesperado pero maravilloso: inmediatamente sentí mucha confianza y bienestar en los ratos compartidos, cosa que no siempre ocurre apenas conoces a alguien, ya que no compartes con ellos todo el tiempo de la estadía, pues uno en su ciudad tiene sus obligaciones y planes personales. Pero con Zec y Juan, sentía que eran mis amigos desde mucho tiempo, y que realmente quería compartir con ellos cada paseo y aprovechar al máximo la reciente amistad”.

He tenido la suerte de viajar  muchas veces fuera del país. Siempre que regreso tengo la sensación que todos los colores turquesas de las piletas están normalizados. Siempre me encontré en lugares hipercomerciales, circuitos y guías con paradas pactadas en shoppings, discursos entrenados, la sugerencia para el mejor ángulo en la foto,  y al regresar siempre  la consulta de los familiares por esos lugares y su gente. Por lo primeo uno puede contar sus sensaciones, por lo segundo siempre me sentí un atrevido en opinar por sólo 10 días de estadía en una burbuja.

Couchsurfing es hospitalidad sincera. El conocer desde adentro ese otro mundo. Tiene el atrevimiento de ser tu casa en otra casa, la mochila sofisticada, la casa rodante sin anclajes, el intercambio estudiantil para cualquier edad, el idioma diferente sin enredos, vivir en extracto lo cierto, compartir la mesa generosa en platos de secretos culinarios, tener una familia que proteja, un amigo que acuda al auxilio, un riqueza de vivencias por vivirlo o escucharlo, un aprendizaje de mundo, y también sólo un sitio web que crece vertiginosamente donde espero que los virus de la red, nunca afecten al espíritu del que viaja.