ver más

jueves 2 de abril de 2026

CASOS QUE CONMOCIONARION A SAN JUAN

¡Rueda que te rueda, San Juan! – Por Michel Zeghaib

1981, daba comienzo el primer día del mes de diciembre, y San Juan inauguraba un evento deportivo inédito que hasta el día de hoy tiene vigencia: la “Primera Vuelta de San Juan “, uno de los eventos ciclísticos más importante que tenía el país.
Por Redacción Tiempo de San Juan

Por Michel Zeghaib

A las 15.15hs el Club Ciclista Olimpia ponía al servicio del deleite de los sanjuaninos (y argentinos), su máxima creación: la Primera Vuelta Ciclista de San Juan, una carrera muy exigente de once etapas que duró 13 días y tuvo un recorrido de 1.400 km por valles, desiertos y ciudades de la provincia anfitriona; y de la vecina provincia de La Rioja.
La carrera, destacan las crónicas del momento, tuvo la participación de un equipo boliviano de ciclistas que hacía del evento deportivo una competencia de nivel internacional. Además de los mejores pedalistas ruteros del país, lo que señaló, desde el primer momento, un éxito deportivo asegurado.

Las ansiedades aumentaban a medida que se acercaba el momento de comenzar con la carrera. Los ciclistas, avezados en terrenos agrestes y de gran profesionalismo, esperaban comenzar lo antes posible. Había mucha adrenalina, y los sanjuaninos, preparados para ser testigos de una competencia que prometía brindar un espectáculo lleno de emociones. Es que, esta primera vuelta ciclística, pergeñada por el mítico club Olimpia, se aseguraron que el recorrido del pelotón pasara por lugares más inhóspitos, exigentes y maravillosos del paisaje sanjuanino; incluido algunos lugares de la provincia riojana.

Trece días después (14 de diciembre), la Primera Vuelta de San Juan llegaba su fin con un ganador indiscutido: el bonaerense Eduardo Walter Trillini ganaba la primera vuelta con un total de 35h24m23s, el cordobés Oswaldo Frossasco quedó en segundo lugar con 35h37m37s, y el sanjuanino Moisés Carrizo tercero con 35h37m54s.

La clásica caravana llegaba al viejo velódromo aquel lunes 14 de diciembre de 1981. Las crónicas anunciaban que Trillini se había “robado” esta primera vuelta, es decir, había ganado sin discusiones y con un tiempo de más de tres minutos de los que lo secundaban. Resistencia, valor,  espíritu y estado físico era el combo con el que el bonaerense Trillini había logrado vencer y ganar.

Una filosofía de vida

La filosofía del verdadero ciclista es vencerse a sí mismo primero; apoyar al grupo de compañeros, segundo; y luchar por el equipo hasta, tercero; y por tanto no dejarse derrotar nunca, intentarlo cuantas veces sean posibles hasta finalizar. Estamos hablando de un trabajo solidario y en equipo, que busca la superación de todo obstáculo posible. En el ciclismo, predomina el compañerismo, la solidaridad, la capacidad de encuentro con el otro, el diálogo, la lucha, no individual, sino colectiva. La mente, el corazón, el cuerpo quedan involucrados de lleno en la competición, llegándole desde afuera a cada participante toda clase de palabras y gritos de aliento, los cuales tiene que conseguir descifrar debido al cansancio y agotamiento que se soporta por la carrera. Pero algo debe hacerle continuar, luchar contra su único contrincante: él mismo.

En el ciclismo se entabla una lucha feroz que, para vencer, nunca se deberá dar el brazo a torcer, y continuar. Ante las adversidades y malos tiempos, siempre con la mirada hasta el final: esa es la meta. Y aunque se crea que no se podrá continuar, hay que seguir, porque siempre se llega, quizá no primero, pero sí a la meta. Por eso, el ciclismo es una forma de vivir y ver la vida. Los escenarios del ciclismo: las montañas, el sol, el viento, la lluvia, los esfuerzos, los entrenamientos,... el sufrimiento, todo eso son los desafíos que se pueden encontrar a diario, el vencerlos hace más fuerte a quien decide enfrentarlos.

En los momentos de más cansancio, y cuando el ciclista cree que se está solo, siempre aparece alguien que ofrece su ayuda con algo de comer, o comparte su bidón de agua, y todo esto sin conocerlo. Además, el ciclismo de ruta, considerado como un deporte eminentemente fuerte y con una gran tendencia al desarrollo de la observación, en la carrera los ciclistas se encuentran influidos por los cambios que se producen a su alrededor, como los compañeros, los adversarios, las rutas, los autos y motos que acompañan en pelotón. También está la incertidumbre que se origina por la interacción entre los compañeros y adversarios (dependiendo de la posición o no dentro de la carrera), esta lucha en el ciclismo es por lograr tener el control de la carrera. A esto se le añade la situación en el espacio y el tiempo que los equipos toman al colocarse con respecto a los equipos contrarios y la forma de participación conjunta para lograr los objetivos propuestos.

REQUISITOS DE UN BUEN CICLISTA

Percepción: tendrá que atender a los estímulos presentes (compañeros, adversarios, etc.), el tiempo transcurrido, la ubicación en el pelotón, distancias entre los ciclistas que atacan o defienden y de los objetivos, atendiendo a la sucesión de acontecimientos que se van dando, la duración de los mismos, el ritmo, etc. En definitiva, el ciclista deberá observar para saber qué pasa y de esta manera obtener información de la situación en la que se encuentra.

Decisión: tendrá que plantearse qué es lo que va a hacer, analizar la situación, concibiendo y eligiendo una solución. Por ello es importante que los ciclistas tengan la capacidad de establecer estrategias y su puesta en práctica a través de la táctica individual y colectiva.

Ejecución: se da la respuesta inteligente y reflexiva de cómo actuar, resolviendo cualquier situación que se presente en medio de la carrera. Para esto es necesario tener capacidad físicas, fuerza, resistencia, velocidad, etc., además de habilidades técnicas, lógicas y de táctica.

UN ÍDOLO NUNCA MUERE

Uno de los participantes de la Primera Vuelta de San Juan del año 1981 fue el “Payo” Matesevach. En aquella carrera el querido “Payo” Matesevach quedaba en el 9º puesto de la general con un tiempo de 35h45m48s. A pesar de este resultado, pero su trayectoria ciclística fue impecable.

Antonio nació el 23 de agosto de 1944 y debutó a los 17 años entre los federados. De ahí en más tuvo una trayectoria de lujo. El “Payo” marcó su especialidad en las décadas de los años ´60 y ´70, no sólo por su talento como atleta sino también por una vida signada por la adversidad y el esfuerzo. Entre sus logros, hay que destacar que a los 27 años realizó una campaña de 10 años en el primer nivel. Luego integró la Selección Argentina en el Mundial de 1982 y en los Panamericanos de México ‘75 y Puerto Rico ‘79. También fue múltiple campeón sanjuanino de Ruta. El Payo, en 1974 corrió la Vuelta del Táchira y ganó dos veces la Doble Media Agua (67 y 77), una la Doble Difunta Correa (73) y tres la Doble Calingasta (67, 75 y 76). Realizó una temporada en Europa, corriendo en Italia el “Piccolo” Giro, la Vuelta de Borgosessia y la Vuelta de Firenze. Además, fue cuatro veces subcampeón argentino de Ruta.

LAS ETAPAS DE LA VUELTA

Primera etapa: martes 01 de diciembre, la salida fue desde la Plaza 25 de Mayo hasta Santa Lucía. Fueron 138 km. con final en Marayes. Todo pavimento y dos metas volantes: 1º en Vallecito, 2º en Bermejo.

Segunda etapa: miércoles 02, desde Marayes hasta Valle Fértil. 112 km. difíciles por el tramo de ripio entre Chucuma y Astica.

Tercera etapa: jueves 03, desde Valle Fértil hasta Villa Unión (La Rioja). El tramo más largo del tour: 177km. en el corazón mismo del desierto.

Cuarta etapa: viernes 04, desde Guandacol (La Rioja) hasta Jáchal. Fueron 95km., el tramo más corto de la carrera, y más de la mitad del camino con ripio bien afirmado.
Quinta etapa: sábado 05, desde Jáchal hasta Iglesia. Otra vez 95km., pero todo sobre pavimento, un tramo mucho más ágil que el anterior.

Sexta etapa: domingo 06, desde Iglesia hasta la Plaza 25 de Mayo. Fue el primer arribo a la capital del ciclismo con un total de 175km de carrara.

Séptima etapa: lunes 07 y martes 08, la salida fue desde Trinidad con un total de 122km. por recorrer. El recorrido fue desde Cabot y Mendoza, Calle 11, Ruta 40,  Cochagüal, Ruta 20, luego, por Colón hasta el velódromo. Fueron muchas para reponer energías, pedaleando.

Octava etapa: miércoles 09, 132km. desde Santa Lucía, Caucete, Ruta 20, San Martín, Angaco, Albardón, Chimbas, Ullum (bordeando el dique), ingresando por ruta 20 por el Cerro Blanco y el recorrido clásico hasta el Estadio.

Novena etapa: jueves 10, 135km. desde San Juan hasta Calingasta. Esta fue una de las etapas que se perfilaba traería una lucha emocionante, y así fue.

Décima etapa: viernes 11, fueron apenas 42km, pero contra reloj, desde Calingasta hasta Barreal, con viento en contra y con más de 200mts de desnivel. Fue la etapa en que para muchos terminaba el tours y comenzaba la verdadera carrera.

Undécima etapa: sábado 12, fue la última etapa, 136km desde Barreal hasta el velódromo sanjuanino. Muchos quemaron sus últimos cartuchos, porque la cerrera llegaba a su fin.

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar

video