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Gracias, corazón - Por Rachid Yarhad

viernes, 27 de enero de 2012 · 20:32
Las parejas pelean por muchas cuestiones en la actualidad. Desde el tiempo que se dedican para estar juntos, hasta si quieren o no tener hijos en tal época de sus vidas. Lo cierto es que todo es tema de debate y sobre todo en momentos en que la mujer ha equiparado al hombre en muchos sentidos, especialmente en el papel que debe ocupar dentro de la relación.

Se puede discutir por muchos temas, pero por el único que no se debe discutir es por la posición que deben tener en la cama para dormir. Así me lo enseñó un querido maestro, que me aseguró y luego comprobé, que manteniendo este orden, posiblemente muchos ítems de la vida diaria se acomodarán más fácilmente en el transcurso del día.

Él me explicó que si miramos la cama de frente, el hombre se tiene que poner del lado derecho y la mujer del izquierdo. Más allá de que históricamente se cree que lo derecho es masculino y lo izquierdo lo femenino, él me señaló que esta posición debía ser así para que la mujer le pudiera dar fuerza al hombre en el descanso nocturno.

Profundizó más aún, detallando que la cabeza de la mujer debía descansar sobre el corazón del hombre, para que ella le transmitiera toda la fuerza de su género a su pareja. Porque mi maestro me confirmó lo que yo sospechaba, que el sexo fuerte es el de la mujer, y no el del hombre como comúnmente  se cree.

La superioridad se manifiesta simplemente en algo que la mujer puede hacer y que el hombre no. La mujer puede concebir vida, el hombre no. Es decir, el milagro de la existencia comienza en la mujer y sin ella es imposible estar vivos. Simple y sin vueltas.

Es por eso que, como dice el tango, a la noche “cuando el músculo descansa”, la mujer debe reponer de energías al hombre. Apoyar su cabeza en su corazón y pasarle algo de su “divinidad” de producir el milagro de la vida. El hombre, “el guerrero que descansa”, necesita invariablemente de esta fuerza para, al otro día, levantarse con todas las energías y cumplir sus tareas.

Y para salir de clichés de cuál es el sexo fuerte o el sexo débil, cuando señalamos que el “hombre debe salir a cumplir sus tareas”, también estamos hablando del milagro de la vida. Porque cuando decimos que la mujer es la que da vida, es decir la que tiene los hijos, decimos también que el hombre es el encargado de sacar esos hijos a la vida y por lo tanto su labor es tan crucial como la de la mujer.

Es el hombre el que debe marcar un camino a sus hijos y mostrar cómo es la vida. Esa es su función vital. Y así como la mujer es la que toma la decisión de dar o no dar vida, el hombre es quien toma la decisión del lugar de los hijos en el camino. Cuando el hombre no cumple su función, seguramente todo el sistema de vida se alterará, tanto del hijo, como el del mismo padre.

Por eso, a tener en cuenta cuál es nuestra posición para dormir en la cama, en cómo decidimos pasar ese proceso de renacimiento y recuperación que es el dormir. Si acompañando a nuestra pareja o mal ubicándolos en el sistema. Si les gustó la enseñanza de mi maestro, hagan el cambio, y antes de dormir, ustedes mírense a los ojos y sólo digan: “Gracias, corazón”.

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