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Hablemos de dinero - Por Rachid Yarhad

viernes, 20 de enero de 2012 · 19:52
El dinero es un valor con el que nos movemos por la vida. A su vez el dinero es una conversación que tenemos con nosotros mismos y con los demás. Según lo que nos digamos sobre el dinero y lo que hagamos con él, seguramente crearemos una identidad sobre él y sobre nosotros mismos.

El dinero es un catalizador que no sólo nos muestra cómo nos valoramos en un mundo material, sino también cómo nos valoramos en el mundo interior. Un ejemplo: podemos decir que un padre es muy generoso con sus hijos en lo que respecta al dinero. Pero, a la ve,z podemos decir que ese mismo padre es un verdadero tacaño con respecto al tiempo que les dedica a sus hijos.

Entonces, ¿es generoso o tacaño? ¿Qué nos imaginamos que se dice ese padre respecto al dinero? Posiblemente se dirá que la plata suplanta su presencia. Que es más importante que sus hijos tengan todas las cosas que necesitan, antes que compartir tiempo con ellos. El sacrificio vale la pena si él provee el dinero suficiente.

Esa es la conversación que este padre tiene sobre el dinero. Tiene la idea de que todo lo puede. Cuando esa conversación tiene un quiebre, como sus hijos o su esposa reclamándole tiempo con ellos, seguramente –si lo logra ver o alguien se lo muestra- reverá toda su conversación con las divisas.

Otro ejemplo. Una persona que va a una entrevista de trabajo y lleva un valor sobre su trabajo, sabe lo que vale su esfuerzo y cree en sus posibilidades. El empleador seguramente valorará esto, más allá que lleguen a un acuerdo o no. El contratante se dirá: “Esta persona cree en sus habilidades y está dispuesto a hacerse valer”.

Distinto será si el solicitante del puesto no sabe cuánto quiere cobrar o no tiene una cifra de lo que quiere ganar. El empresario se alegrará en un primer momento porque será él quien tenga la oportunidad de poner el monto del salario, pero seguidamente se preguntará si realmente el trabajador vale la pena, desde el momento que está dispuesto a que otro le indique lo que tiene que ganar.

En ese momento, esa conversación que tenemos sobre el dinero está creando una identidad sobre nosotros. Y va más allá del mundo material del dinero que nos pagarán, tiene que ver con la conversación que tenemos sobre cómo nos valoramos con respecto al trabajo. Esa valoración en el dominio del trabajo, seguramente se repetirá en otros dominios.
Si no podemos hacernos valorar en el mundo del dinero, ¿podremos hacerlo en otros dominios?

Si sobrevaloramos el valor del dinero ¿desvaloramos otros dominios de nuestra vida? Por supuesto esto no es definitivo, pero es un indicador que nos puede mostrar un patrón de lo que nos decimos y que podemos cambiar.

Si decimos que valorar el dinero es sinónimo de valorar la vida, diremos que un despilfarrador, también despilfarra su vida. Que el que ahorra dinero para tiempos difíciles, respeta su vida. Es decir nuestra relación es una conversación que debemos tener en cuenta, porque es la que más fácilmente nos mostrará otras conversaciones que tenemos en la vida.

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