posibilidades

Shhhhhhh …pucho - Por Rachid Yarhad

viernes, 30 de diciembre de 2011 · 19:44

Por Rachid Yarhad
rachidyarhad49@gmail.com

Muchas de las situaciones negativas que vivimos, suceden por no decirlas, por no hablarlas, o por no preguntarnos. Hay que tener en cuenta el poder de la palabra y las realidades que la palabra crea en nosotros y en los otros. Estas conversaciones que mantenemos para adentro y para afuera son el todo en el que vivimos, somos una gran conversación y de allí creamos nuestra realidad y nuestra identidad.

Tenemos que darnos cuenta definitivamente que hay una conversación interna que mantenemos con nosotros mismos. Allí se encuentra lo que nos decimos de nosotros, lo que nos decimos de los otros, y lo que aprendimos culturalmente o familiarmente. Toda esa conversación con la que cargamos es tan solo eso, una conversación. Por lo tanto si cambiamos la conversación podemos cambiar quienes nos decimos qué somos y accionar al respecto.

Pero sin profundizar más veamos un ejemplo de conversación interna que es una de las más identificables que tenemos: Las adicciones. Una persona que fuma, es una persona que está manteniendo una conversación con el cigarrillo. Algo le está diciendo a ese vicio que perjudica a su salud. Y ese algo que le está diciendo, para el que fuma, es más importante que su propia salud.

¿Qué le puede uno estar diciendo a un cigarrillo que no sea otra cosa que un certificado de muerte lenta y segura? Les estará diciendo “voy para allá” a esa muerte segura. “Esperáme que ya voy, lento, pero ya voy”.  Pareciera que la conversación interna de un fumador dijera: “no me importa la vida, me importa más fumar” o “mi vida no vale tanto como para dejar de fumar”.

En estos tiempos que se ha prohibido fumar en lugares cerrados y gran cantidad de personas no fumadoras no dejan que fumen en sus casas, el cigarrillo también se ha convertido en una conversación de aislamiento. Al dejar de ser social, pareciera que la conversación ahora sería “no tan solo camino hacia la muerte, sino que también lo hago solo”.

Sin dudas que cualquier adicción es una forma de aislamiento, y el aislamiento es sobre todo las cosas una conversación interna de que los otros no me aceptan como soy, o peor aún, no merezco estar con esta gente por lo tanto me aisló, “estoy mejor solo”.

Una forma de romper las adicciones es romper la aislación, cambiar esa conversación. Los que fuman no lo hacen únicamente por la conversación de la muerte, también lo hacen porque el cigarrillo les da placer. Por lo tanto la gente no sabe cómo dejar algo que es placentero y a la vez dañino para la salud.

La posibilidad es abrir la conversación. Es hablar con otros de esto que nos pasa con respecto a fumar. Escuchar otras opiniones y finalmente decidirse a dejar la adicción. Ahora la conversación está abierta y al escuchar a los otros, le bajo el volumen a nuestra  propia conversación.  El cigarrillo no va a dejarles  de gustar de un día para otro, pero sí pueden hacer compromisos públicos con gente que elijan para que los ayude en su esfuerzo y para que les reclame cada vez que no cumplan lo prometido.

Es posible cambiar esta conversación con el cigarrillo, tan posible que en vez de conversar con él, lo pueden hacer con otras personas, es decir salir finalmente de la aislación que fomenta la adicción.

 

 

 

Comentarios