coincidencias

De perejiles y narcotraficantes - Por Gustavo Martínez Quiroga

viernes, 30 de diciembre de 2011 · 19:22

Por Gustavo Martínez Quiroga
Periodista

La respiración, agitada, se le hacía cada vez más difícil con el borceguí policial aprisionándole la espalda. El, con su cara adolescente pegada al piso de tierra y sus manos atrás y esposadas, apenas si veía por el rabillo del ojo a su amigo en la misma situación. Un caño de arma larga se suspendía a centímetros de sus cabezas. Cerró los ojos y se imaginó en prisión. Las pruebas los condenaban: le habían encontrado seis porros en el bolsillo. A su amigo, cinco más.

El Chino, como lo habían apodado sus amigos del barrio por sus ojitos rasgados, había comenzado a fumar marihuana hacía un par de años. Le provocaba un extraño estado de bienestar que le permitía zafar por un rato de la penosa realidad familiar: Ya con 15 años había tenido que comenzar a trabajar en lo que sea para ayudar a su madre a criar sus 7 hermanos. Ese día  le habían propuesto que si vendía cinco cigarrillos, se podía quedar con uno.

Los policías se movían como él había visto en las películas. De pronto pensó que terminar en cana sería mejor que soportar el castigo brutal que le daría su  padrastro cuando se enterara de todo. Escuchó a un oficial hablar por teléfono. “El operativo ha sido todo un éxito –decía- Avisen a los medios “. Al otro día se podía leer en un diario: “Duro golpe al narcotráfico”.

Lejos de esa villa miseria, un par de señores con ropa de marca y en 4 x 4 ingresaban a la provincia un pesado e interesante cargamento con la tranquilidad que  sólo les podía dar el saberse protegidos y con zona liberada.

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