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Las identidades - Por Rachid Yarhad

viernes, 23 de diciembre de 2011 · 19:30
Por Rachid Yarhad
rachidyarhad49@gmail.com

Las personas tenemos dos identidades. Cuando estas dos identidades son coherentes entre ellas, podemos decir que esa persona es auténtica, y las personas auténticas se han vuelto una rareza en esto días. La primera identidad a la que accedemos es a la interna. Es decir que nos decimos nosotros que somos y como nos vemos a nosotros mismos. La identidad externa nos muestra si lo que nos decimos luego lo confirmamos en la relación con los otros.

Un ejemplo si alguien asegura que es una persona atrevida, sin miedos y que le gusta aventurarse en nuevas experiencias en el trabajo, el amor o el estudio, observaremos en cómo se viste si esto es así. Si la persona en cuestión solo lleva puesto una remera, un jeans y un par de zapatillas, seguramente no estaremos ante un aventurero, sino que estaremos con alguien que se uniforma para pasar desapercibido entre la masa de gente que se viste igual que él.

Es decir una persona que se dice asimismo atrevida y sin miedos, seguramente no le tendrá miedo a los colores, a los trajes, a los zapatos, a la elegancia y a la distinción. A esa persona si le daremos un voto de confianza y nos diremos si tiene la coherencia de vestirse como se siente, es muy posible que logre lo que quiere hacer.

No hablamos de ser superficiales, de gastar fortunas en marcas o de estar a la moda. Hablamos de estar satisfecho de cómo nos mostramos a los otros desde la oferta que creemos que somos como personas. Eso que nos decimos tiene que estar traducido en cómo nos preparamos para salir a la vida.

Otro ejemplo. Si conocemos un “gordo” que siempre tiene una broma para contestar o se ríe de cada cosa que decimos y hacemos, y se creyó lo que dice la canción de “vos sos un gordo, bueno, alegre y divertido, sos un gordito simpaticón”, seguramente no estaremos ante una persona auténtica.

El solo hecho que ese ser humano tenga sobrepeso, está mostrando que está castigando a su cuerpo. De alguna manera con su aumento de kilos está haciendo desaparecer a la persona que es entre otro que no es. Explicaciones sobre esto puede haber muchas. Como que no se perdona a él mismo o no perdona a alguien que ama. Lo cierto es que esa persona a simple vista no está alegre y divertida. Esa persona está sufriendo aunque con su discurso este mostrando lo contrario.

Es por eso es que tan importante la coherencia entre las dos identidades. Y esto supera los juicios de valor que puedan hacer los otros de nosotros. Lo importante es darse cuenta que es lo que uno se dice de uno, y ser coherente con eso. Y ahí no entra lo bueno o la malo, lo lindo o lo feo, solo interviene en lo que quiero ser y sí no me gusta poder cambiarlo..

Posiblemente si vemos alguien que tenga sobrepeso y este todo el día de mal humor y enojado, sea más coherente que el trivial que describíamos antes. Porque esta persona vive lo que vive y está siendo coherente con lo que le pasa. Mientras que el “gordo” bromista o alegre solo está ocultando la incoherencia que vive entre su discurso y su cuerpo.

Porque no hay que olvidarse que esa identidad la creamos y renovamos nosotros cuantas veces queramos y podamos. No hay límite, todo es posible. Y es bueno que en esos cambios siempre estemos atentos a mantener nuestra coherencia de lo que nos decimos, con  lo que hacemos, y cuidar y defender a rajatabla nuestra autenticidad.

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