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Una decisión - Por Rachid Yarhad

lunes, 31 de octubre de 2011 · 08:31
Una mujer comienza a tener una relación con un hombre comprometido (casado o de novio). Al principio la pasión domina la situación y todas las circunstancias que rodean a estos encuentros son meros obstáculos para conseguir el objetivo final, que es estar junto al ser deseado. Pasado este primer momento, la mujer comienza a solicitar más atención y más definición respecto al presente y futuro de la relación. Es decir el acuerdo primario de estar juntos a pesar de todo, comienza a no ser suficiente. Normalmente estos embates de formalización se frenan ante la posibilidad de no seguir adelante, ya que el hombre no quiere abandonar su compromiso. Ante esta situación nuestra protagonista se ve en la disyuntiva de seguir adelante con esta “pareja” o desecharla. Si decide seguir adelante, la situación no cambia y se acepta este diseño de pareja aunque no sea el deseado. Ahora, cuando nuestra protagonista esta en la duda que decisión tomar, es bueno conocer cuales son las razones que se esgrimen para alejarse definitivamente. ¿Existen cuestiones morales ha tener en cuenta? Indudablemente que no. El hecho de pensar que al salir con alguien comprometido se le falta el respeto a la otra pareja del amante, es solo una excusa más dentro de un sin número de cuestiones falsas en las que se ha basado esta relación. Si fuera así, la relación no hubiera empezado. ¿La clandestinidad de los actos es otra razón? Es posible, pero no es lo frecuente.

Normalmente una relación que no está basada en la sinceridad, encuentra los mecanismos para salir adelante. A veces en nombre del amor se viven situaciones que de otra manera serían difíciles de aceptar. Es decir imagínense a cualquiera de ustedes aceptando una relación de este tipo de una hija, hermana o madre. Lo cierto que hay una razón lo bastante fuerte que nos sirve para dejar este tipo de vínculos  y a la vez nos permite reflexionar sobre lo que hacemos. Si uno mira para atrás y vuelve al momento exacto en que se elige a alguien comprometido para tener una relación, la pregunta que nos debemos hacer es ¿para que elijo a alguien que me elije a medias? Es decir para que estar con alguien que no se brinda al cien por ciento como yo si estoy dispuesto a hacerlo. ¿Cómo elijo a mis parejas? Si elijo una pareja que no tiene futuro, ¿realmente estoy buscando una relación que me llene? ¿Qué elijo del otro, que tengo en cuenta a la hora de hacer esa elección? Para tenerlo en claro, muchas veces en la vida hacemos elecciones con las que no estamos de acuerdo, ya sea en el corto plazo o en el largo plazo. La cuestión es no seguir probando para ver si alguna vez acertamos. Tenemos que  revisar como estamos eligiendo y si esos parámetros realmente me sirven y me dignifican como persona. Si esto no es así, habrá que cambiarlos. Habrá que empezar a buscar otras opciones para no seguir repitiendo el mismo resultado. Una vez que dejamos en claro el “para que” elegimos lo que elegimos, podemos ir en busca de los “por qué” lo hacemos. Seguramente nos encontraremos que este tipo de situaciones se repiten en otros ámbitos de nuestras vidas, aunque no en todos, y podemos reflexionar sobre ellos. Lo esencial es elegirse a uno mismo antes que a otros. Y cuando uno llega a esta conclusión es más fácil tomar una decisión.

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