Sábado 25 de Marzo 2017 en San Juan, Argentina - Edición N° 1996

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TESTIMONIOS

Lesa Humanidad: el pecado de pensar diferente

Este lunes arranca la segunda audiencia del tercer juicio por delitos cometidos en la última dictadura militar. Tiempo de San Juan cuenta la historia de una de las víctimas.

Lesa Humanidad: el pecado de pensar diferente

Diana Kurban, en la primera audiencia del segundo mega juicio, en primera fila.

Diana Kurban era una adolescente que le gustaba la música, estudiaba en la cátedra de percusión y colaboró con la incipiente orquesta de música de la Universidad Nacional de San Juan en algunos conciertos. Además, apuntó a estudiar Medicina, por ello también se hizo tiempo para dedicarse a cuidar la salud de las personas y colaborar en el Hospital de Niños como enfermera voluntaria.

Pero todo eso quedó trunco, al menos alguno de esos planes. La noche del 23 octubre de 1975 marcó su vida para siempre. Esa noche caminaba por la calle con un amigo cuando apareció un hombre armado que la subió un auto. Las razones: Diana tenía planes, muchos para su futuro. Grandes planes para el resto de la sociedad que pedía un cambio y ellos –los jóvenes de los ´70- estaban dispuestos a dar lo que sea para que esos cambios se produjeran. El delito de pensar diferente bastó para que los jóvenes como Diana sufran encarcelamientos y torturas, abusos y vejámenes que muchos años después el propio Estado pasa por el fino cedazo los delitos cometidos durante la última dictadura cívico-militar.

La llevaron en un auto hasta un lugar que más tarde reconoció como la Central de Policía, ahí estuvo retenida junto a otras personas. Diana estuvo los primeros días incomunicada en el D-2 de la Policía de San Juan (Dirección de Inteligencia). Más tarde la llevaron al Penal de Chimbas y luego a la Alcaidía. En el Penal convivió con muchas víctimas del terrorismo de Estado, algunas de ellas llegaron como querellantes a este juicio que investiga la segunda mega causa de delitos de lesa humanidad cometidos en San Juan.

La mayoría de esos presos viajaron en un vuelo a Buenos Aires y La plata. Diana fue a parar el Penal, otra vez, a la Alcaidía de mujeres donde estuvo varios meses. Inclusive en algún pasaje recuerda su declaración ante la justicia, "El juez Gerarduzzi –fallecido juez federal de primera instancia en San Juan- se rió cuando ella le contó todos los apremios ilegales a los que fueron sometidos. Yanello, secretario del juez, inclusive la acusó de haber recitado el manual del subversivo”, algo que nunca hizo.

Hilda Díaz y Margarita Camus estuvieron junto a ella y son parte de los casos que la justicia ventila en este juicio y ya lo hizo en el anterior. En esta oportunidad, Kurban es víctima. Antes fue testigo.

Diana Kurban estuvo detenida desde los últimos meses de 1975. Cuando se produjo el golpe militar del 24 de marzo de 1976, las fuerzas armadas se presentaron para tomar el mando en todos los ámbitos de la provincia. También tomaron posesión de la Dirección del Servicio Penitenciario, ubicado en Chimbas. En aquel momento "Menvielle llegó y se presentó ante nosotros, lo internos, y con él estaban todos sus soldaditos: Olivera, Martel, De Marchi, Malatto, Vic y un pelirrojo Melo”, dijo.

Pasó un año y algunos meses, las compañeras de celda y los compañeros de pabellón de Diana los embarcaron en un avión con rumbo incierto (muchos años después se supo que viajaron a Devoto, Sierra Chica, La Plata entre otros destinos. Diana pasó a la Alcaidía de Mujeres. Muchos de sus amigos creyeron que estaba liberada. Pero pasaron algunos meses hasta que su padre logró que el mismo Menvielle firme una orden para que liberen a la joven.

El 1 de julio de 1977 en San Juan "hacía una noche bellísima con una luna llena que hacía la noche más bonita", recordó Diana. "Esa noche recupere mi libertad cuando mis padres fueron a buscarme para llevarme de vuelta a casa”. Muchos años después esa joven que soñaba estudiar Medicina sigue procurando un mundo mejor y, con sentimientos encontrados, aguarda que la justicia haga su trabajo.
 
 
 
 

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