Por Miriam Walter
mwalter@tiempodesanjuan.com
Una misteriosa camioneta. Una cuatro por cuatro blanca, persiguiendo a testigos del megajuicio por casos de lesa humanidad en San Juan. Queriendo meter miedo en días democráticos a gente que sufrió vejámenes de todo tipo durante los años de la dictadura, con maniobras parecidas a las de los años duros en el país. Este es el cuadro por el que dos personas que participan en el proceso contra los militares denunciaron amenazas, por lo cual tienen hace semanas custodia policial en sus casas, según dijo el fiscal federal del megajuicio, Mateo Bermejo, a Tiempo de San Juan.
Uno de los afectados es un testigo de apellido Monla que ya atestiguó en la causa Pereira, y el otro es un testigo cuyo nombre y caso en el que participa se mantiene en reserva porque aún no declara. El fiscal dijo que ambos tienen protección especial luego de que denunciaran amenazas ante la Fiscalía y que los detalles se guardan celosamente para protegerlos a ellos y a sus familias. Lo que sí confirmó Bermejo es que “la custodia se mantendrá todo el tiempo que el Ministerio Público crea necesario para garantizar la seguridad de estas personas, así que no hay un plazo. Eso lo decidimos en gran parte nosotros, con el Ministerio de Justicia de la Nación”.
En el caso de Monla, hizo pública la particular situación durante una de las audiencias del megajuicio, lo que motorizó su inmediato resguardo. Fuentes de su entorno contaron que este testigo recibió una visita nocturna en su domicilio particular promediando el mes de mayo. Tres personas a cara descubierta que se bajaron de una camioneta blanca y en horario nocturno tocaron la puerta. Atendió un familiar de él, a quien le dijeron que venían a buscarlo porque tenía que dar testimonio en sede judicial. Como Monla no estaba, se fueron misteriosamente, como habían llegado. Al testigo, que ya había brindado declaración, le pareció muy sospechosa la visita, sobre todo por la hora en que fue el “procedimiento”. Habría sido esa única vez y desde entonces está con custodia, sobre todo su familia, por quien más teme Monla, aseguraron las fuentes.
El otro caso se dio con pocos días de diferencia de la visita a Monla, y fue también con una camioneta blanca como protagonista. Según las fuentes, el testigo fue “encerrado” por esta movilidad en medio de la calle y más de una vez. Ambos testigos amenazados no se conocen pero coinciden en la presencia de una camioneta con similares características.
“Toda denuncia de amenazas que se hace en un juicio oral o en la etapa de instrucción tiene como consecuencia una investigación”, resaltó el fiscal. Y aseguró que no hay nada para informar todavía sobre quién o quiénes se sospecha que son los responsables de las amenazas porque las investigaciones están a pleno. Mucho menos quiso señalar a los actuales ex militares imputados en el megajuicio como posibles culpables de estos amedrentamientos.
“Esto no es tan usual, en la jurisdicción hubo un solo caso en Mendoza de una periodista. Y no creo que en esta jurisdicción vaya más allá de esto”, apuntó Bermejo. Y analizó: “Esto evidencia que hay restos de un aparato represivo que tienen que ver con vínculos personales y económicos posiblemente, que permite a imputados o a personas que puedan ser imputadas en el futuro tener recursos a mano para presionar a testigos. Hemos tenido casos más desgraciados en el país, pero por suerte, más allá de esos casos, el Ministerio de Justicia ha aceitado muchísimo el sistema de protección de testigos y nosotros estamos totalmente alertas”.
Textual
“Ante la evidencia de que hay de estos restos del aparato represivo actuando, nosotros iremos ofreciendo protección inmediata”. Mateo Bermejo/Fiscal del megajuicio.
Dato
El megajuicio por los crímenes de la dictadura en San Juan tiene alcances históricos porque es inédito y agrupa varias causas. Se inició el 7 de noviembre del año pasado y Bermejo dijo que prevén que haya sentencia en marzo de 2013. En el banquillo de los acusados están Jorge Olivera, Osvaldo Martel, Daniel Rolando Gómez, Horacio Julio Nieto, Alejandro Lazo, Gustavo De Marchi y Francisco Del Torchio.
Caso extremo
El de Jorge Julio López (foto) es un caso emblema. Se lo conoce como “el desaparecido de la democracia”. Nacido en 1929 en Buenos Aires, albañil, ex militante de una unidad básica peronista barrial y desde 1985 afiliado al Partido Socialista de La Plata, fue víctima de la dictadura en Argentina desde octubre de 1976 hasta junio de 1979, en lo que se considera su primera desaparición.
En ese entonces, Miguel Etchecolatz era director de Investigaciones de la Provincia de Buenos Aires, encargado de uno de los centros de detención clandestinos y mano derecha del ex General Ramón Camps. Luego de treinta años del último golpe de Estado, y habiéndose derogado las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, Etchecolatz fue el primer acusado por genocidio. López era querellante en la causa y un testigo clave, ya que con sus declaraciones involucraba a por lo menos 62 militares y policías. Debido a su testimonio, Etchecolatz quedó detenido en una cárcel común, condenado a cadena perpetua.
Luego de la condena de Etchecolatz, Jorge López desapareció sin dejar rastros, el 18 de septiembre de 2006, en la ciudad de La Plata. Ni el gobierno nacional ni el provincial han obtenido éxito en sus pesquisas. La familia del albañil reclama al menos “una noticia, por mala que sea”.
Olivera, con dardos y espejito
“Debo considerarme un preso político del régimen instaurado (…) En un intento desmedido por encarcelar de una manera u otra a quienes vestían uniforme”, lanzó días atrás en su ampliación de indagatoria Jorge Olivera, señalado como el jefe de la represión en San Juan. Una vez más, el ex militar repitió que era tan sólo un teniente de 23 años sin gente a cargo y que jamás realizó operativos clandestinos cuando pasó por la Provincia, donde entre otros delitos de lesa humanidad, le imputan responsabilidad en la desaparición de la modelo francesa Marie-Anne Erize en 1976.
Además de despacharse contra algunos testigos en el juicio, sobre todo contra los hermanos Margarita y Eloy Camus, Olivera sorprendió con un espejo roto montado sobre un palito, con el que intentó emular el dispositivo con el que uno de los testigos –el Polaco Moroy- dijo reconocerlo en los ’70, señalándolo en el caso Carbajal. Se lo alcanzó al Tribunal para acercarlo como prueba. Y eso desató la queja de las abogadas de la querella, María Julia y Margarita Camus, y del fiscal Mateo Bermejo, quienes se mostraron preocupados por la facilidad con la que el acusado portaba un objeto corto-punzante, que le fue retirado inmediatamente.
Mientras para testigos como el matrimonio de Virginia y Oscar Acosta prometió hacer acciones legales por “falso testimonio agravado”, elogió a José Luis Gioja (quien fue a testimoniar sobre sus días como preso político en los’70 frente al tribunal el mes pasado), diciendo que “destaco su actitud noble. Me sentí conmovido por sus palabras porque él dijo que venía a declarar sin odio y sin deseos de venganza”. El ex militar dijo que es cierto que el ahora Gobernador lo vio en un pasillo del Penal de Chimbas en los años de dictadura, porque “había concurrido a informarme sobre la detención de una persona”.
Para las próximas audiencias se esperan reveladores datos sobre el caso Erize. Sobre todo porque habrá una inspección ocular en el sitio donde estaba la bicicletería Palacio, donde fue secuestrada la modelo. Y también porque se espera que declare una testigo nueva, que habría visto todo el operativo cuando era una niña, porque era vecina del lugar, además de los testimonios de la familia de Marie-Anne.
La mandataria inaugurará la planta procesadora de alimentos ATA, el puente de Alto de Sierra y visitará la planta textil Lacoste. Es posible que también realice la apertura del festival de Cine UNASUR.
Cristina, con la presencia del gobernador de San Juan, encabezó el acto de presentación de la segunda etapa del programa, que invierte recursos en salud para mejorar la cobertura y la calidad de atención de las embarazadas.