Repudio mundial

Aung San Suu Kyi, de de Premio Nobel de la Paz a garante de una masacre

La confirmación de que la líder de Myanmar no participará de la Asamblea General de la ONU para evitar hablar sobre la situación de los rohingya en su país provocó durísimos cuestionamientos
miércoles, 13 de septiembre de 2017 · 03:30:00 p.m.

La dirigente de facto de Myanmar, Aung San Suu Kyi, anuló este miércoles su participación en la Asamblea General de Naciones Unidas de fines de septiembre, después de que la ONU afirmara que la minoría musulmana rohingya es víctima de una "limpieza étnica".

La ex disidente y premio Nobel de la Paz está siendo duramente criticada por la comunidad internacional por su silencio sobre la situación de esta minoría musulmana, que huye de forma masiva del país que ella lidera.

 

 

Según la ONU, que califica el hecho como "un ejemplo de limpieza étnica de manual", unos 379 mil rohingya se han refugiado en Bangladesh para huir de la violencia que estalló en el oeste de Myanmar desde finales de agosto.

Los refugiados llegan a Bangladesh agotados, desamparados, tras días de marcha bajo la lluvia. Las autoridades locales y las organizaciones internacionales no consiguen hacerse cargo de esta marea humana.

Un emblema de la no violencia
Hay que recordar que Aung San Suu Kyi recibió la distinción que anualmente otorga el Comité Noruego del Nobel luego de que la junta militar que gobernaba Myanamr la pusiera bajo arresto domiciliario en 1989. Fue a continuación de este hecho que se produjo la negativa del ejército a reconocer las elecciones generales de 1990, donde el partido de Suu Kyi, la Liga Nacional de la Democracia, se había alzado con el 80% de las bancas del parlamento. Recibió el Premio Nobel de la Paz en 1991.

Aung San Suu Kyi, la hija menor de Aung San, quien es considerado el 'padre de Myanmar', estuvo detenida por distintos períodos de tiempo a lo largo de los próximos 21 años. En total pasó 15 años privada de su libertad, entre 1989 y 2010, y se convirtió en una de las presas políticas más famosas del mundo. De hecho la canción "Walk On", de la banda irlandesa U2, incluida en el disco All That You Can't Leave Behind de 2001, está dedicada a ella.

A lo largo de los años, los militares a cargo de la junta que gobernaba el país le ofrecieron ponerla en libertad, a cambio de que abandonara el país. Ella se negó, a pesar de que debido a esta decisión debió vivir separada de su marido y sus hijos a lo largo de todos esos años. Se mantuvo firme en su decisión, y dejó en claro que la no violencia era el camino que ella había elegido como "opción política". Fue finalmente liberada en 2010.
 
Desde que empezó el más reciente éxodo de los miembros rohingya hacia Bangladesh, el río Naf, frontera natural entre los dos países, se ha convertido en un punto crucial de la huida. Luego de más de 15 días de comenzada la escapatoria en masa de Myanmar, siguen apareciendo cadáveres: otros siete cuerpos, varios de niños, fueron hallados en la orilla este miércoles por las autoridades de Bangladesh. Algunos de ellos tenían señales de haber recibido disparos.

Desde el inicio del brote de violencia, cerca de 100 personas perdieron la vida ahogadas en el río. Aunque es blanco de las críticas internacionales, Aung San Suu Kyi continúa apoyando al ejército en su operación contra los "terroristas".

La otrora icono de la democracia, que parece hundirse en su silencio, "no asistirá a la Asamblea General de la ONU" a finales de septiembre, anunció a la AFP Zaw Htay, su portavoz.

El año pasado, Suu Kyi prometió ante la tribuna de la ONU respaldar los derechos de la minoría musulmana y aseguró que iba a "oponerse con firmeza a los prejuicios y la intolerancia", promoviendo los derechos humanos. Pidió sin embargo "a la comunidad internacional que se mostrara comprensiva y constructiva" en este tema.

Suu Kyi "nos prometió la paz pero no la tendremos nunca. Hemos sido perseguidos y continuaremos siendo sin cese", se lamentó un refugiado rohingya que vive desde hace 25 años en Bangladesh.

Para la ONU, esta nueva crisis es "un ejemplo de limpieza étnica de manual", con "ejecuciones", "disparos a civiles que huyen" e incendios de pueblos, según el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Zeid Ra'ad Al Hussein.

Pese a estas acusaciones, la reunión de este miércoles del Consejo de Seguridad, a puerta cerrada, se anuncia dividida: China, el primer inversor extranjero en Myanmar, reiteró el martes su "apoyo" al país y elogió "sus esfuerzos para preservar la estabilidad de su desarrollo nacional".

Musulmanes indios protestan por el trato que se les está dando a los rohingya en Myanmar, y apuntaron en especial a la líder máxima del país, Aung San Suu Kyi. / AP

"Esperamos que el Consejo de Seguridad proponga decisiones substanciales, especialmente un embargo sobre las armas", declaró Phil Robertson de Human Rights Watch.

Los rohingya, tratados como extranjeros en este país en donde más del 90% de la población es budista, son considerados apátridas a pesar de que algunos estén instalados desde hace generaciones.

Varios premios Nobel de la Paz, como Malala Yousafzai y Desmond Tutu, y después el Dalai Lama, pidieron a Aung San Suu Kyi que interviniera.

La líder se enfrenta sin embargo al auge de los budistas extremistas estos últimos años. Y sobre todo a la gran autonomía del ejército, que se mantiene con fuerza en esta zona de conflicto y controla tres ministerios cruciales: Interior, Fronteras y Defensa.

Fuente: Agencias

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