Editorial

(Escribe Monseñor Lozano):`No tengan miedo´

Por monseñor Jorge Eduardo Lozano, arzobispo coadjutor de San Juan de Cuyo y presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social.
domingo, 28 de mayo de 2017 · 09:08:00 a.m.
Uno de los frutos de la Pascua consiste en vencer el miedo. Varías veces Jesús consoló a sus amigos con palabras alentadoras: "No tengan miedo, soy Yo” (Jn. 20) Después de la crucifixión los discípulos permanecían encerrados por temor a los judíos. Cuántos se habrán preguntado "si esto le hicieron a Jesús, ¿qué me pueden hacer a mí?”.

Estos sentimientos no quedaron en el pasado. Con frecuencia son también nuestros. El Papa quiere animarnos ante los sufrimientos y desalientos, y nos dice que "es necesario romper el círculo vicioso de la angustia y frenar la espiral del miedo, fruto de esa costumbre de centrarse en las malas noticias”.

De este modo se dirige a los comunicadores que hoy cuentan con la mirada y la oración de la Iglesia. Estamos celebrando la Jornada Mundial de Comunicaciones Sociales, y el Papa dirigió un mensaje titulado "Comunicar esperanza y confianza en nuestros tiempos”.

Me resultaron muy expresivas las imágenes que propone Francisco de "romper el círculo vicioso” y "frenar la espiral”, porque nos hacen ver que hay una dinámica creciente de angustia y miedo que nos pueden llevar al espíritu de la derrota o la impotencia. Por eso nos pide que "tratemos de superar ese sentimiento de disgusto y resignación que con frecuencia se apodera de nosotros, arrojándonos en la apatía, generando miedos y dándonos la impresión de que no se puede frenar el mal”. Esta sensación de impotencia es funcional al espíritu del mal, porque nos paraliza e impide denunciarlo y luchar contra él.

San Pablo, que tuvo que soportar muchos desprecios y violencias, no se permitió el desaliento. Francisco también lo cita en su mensaje: "la esperanza no quedará defraudada, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo, que nos ha sido dado” (Rm. 5, 5). La certeza de la fe en Cristo Resucitado es lo que nos alienta y estimula. La Pascua inaugura un tiempo nuevo en el cual la vida y el amor pueden más que la muerte y el odio.

Tenemos una muy buena noticia para comunicar, para compartir con los hermanos.

Ciertamente no se trata de negar la realidad ni hablar solamente de "cosas lindas”. La cuestión reside en no quedar atrapados en la búsqueda de lo que más vende, aunque se destruyan valores familiares o el derecho a la intimidad.

Recemos por todos los comunicadores.

Hoy celebramos la Solemnidad de la Ascensión de Cristo al cielo, y proclamamos en las misas los últimos renglones del Evangelio de San Mateo. Jesús Resucitado reunió a los discípulos en una montaña de Galilea, la Región en la cual todo había comenzado.

El mandato que les deja es claro y sin ambigüedades: "Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”. (Mt. 28, 19). El envío (Vayan) tiene como finalidad llegar a todas las naciones, culturas, grupos humanos. Posee un destino Universal que abraca todas las dimensiones de la existencia. La Buena Noticia debe renovar en el interior de cada persona, e impregnar la convivencia social. Pero el anuncio busca renovar los vínculos de la humanidad con Dios, y por eso debe hacerlos hijos de Dios y hermanos de todos por medio del Bautismo.

Y qué hermosas las últimas palabras del Evangelio: "Yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo”. (Mt 28, 20). Y Jesús cumple sus promesas, y nos acompaña cada día de nuestra vida.

Hoy también tendré la alegría de consagrar obispo a quien será mi sucesor en la diócesis de Gualeguaychú, Héctor Luis Zordán. Recemos por él para que Dios le dé un corazón de Buen Pastor, padre, amigo y hermano.