Editorial

Hay provincias y provincias: asusta lo de Santa Cruz, ¿y cómo esta San Juan?

El tamaño del frenazo y las medidas para paliarlo. La relación política con la Nación, más relevante que nunca. Por Sebastián Saharrea
sábado, 29 de abril de 2017 · 10:27:00 a.m.
San Juan es de las pocas provincias que apostó a financiar a la Nación en la obra pública, al revés de lo razonable: le "prestó” unos 1.000 millones que debía haber aportado el gobierno nacional para sus proyectos iniciados en la provincia, pero aquel se durmió y las siguió financiando la provincia para que no se detuvieran.

El resto, la gran mayoría, la frenó. Y así le fue: puede mirarse con susto lo de Santa Cruz, donde concurren tanto factores políticos como financieros. Además de caerse los ingresos nacionales como en todas las provincias producto del declive de la coparticipación, también se frenó decididamente la actividad de la obra pública y con el ella la construcción, madre multiplicadora de actividades.

Roberto Gattoni, el ministro de Hacienda provincial, le puso cifras al goteo a pérdida de la coparticipación por la caída de actividad  a nivel nacional. Contó en Paren las Rotativas (Domingo a las 21 por Telesol) que el déficit del primer trimestre, entre esa cuenta y la de soja, fue de nada menos que de 200 millones de pesos en tres meses que la provincia y los municipios sanjuaninos dejaron caer. Un dineral en tiempos de nubarrones.

Esa pérdida es producto de lo que provincia dejó de ingresar por coparticipación, que se nutre de dos impuestos nacionales cuya recaudación no ha acompañado la inflación anual: el IVA y Ganancias. Uno al consumo y el otro "al trabajo”, como lo rotuló la dirigencia gremial que se movilizó la década pasada y ahora añora esos años en que lo podía abonar porque había empleo. Sin que eso exculpe la diminuta puntería que quienes hacían pasar por caja a los trabajares de ingresos imposibles de encasillar como ganancia extraordinaria.

Hoy, con el consumo por el piso que afecta la recaudación del IVA y ganancias también en la cuerda floja, lo sufren las provincias. Sumado al dilema de la soja, que desde la célebre 145 dispone de coparticipación automática y directa a provincias y municipios por lo que ingresa como retenciones. Pero como las retenciones van a la baja a razón de 5 puntos anuales, los que sufren son los intendentes que esperan todos los meses esos fondos para cordón cuneta.

Si se anualiza la pérdida en San Juan por esos dos conceptos, estamos en una cifra cercana a los 800 millones. Y eso que no cuenta en esta libreta sencilla lo que debe aportar la provincia por el fondo compensador que va al salario docente, y esta vez el ministro Bullrich prefirió disimular. La cifra da unos 1.000 millones al año.

De allí en adelante, el problema es de las provincias. O no se reacciona en ningún plano, ni el económico ni el político, y sos Santa Cruz; o se le busca la manera de emprolijar las cuentas por todo medio al alcance.

Y la solución, mal que cueste escuchar y hasta que produzca hartazgo o rechazo, sigue siendo de índole política. Lo fue desde que este país se designa como tal, lo sigue siendo, y tal parece que lo seguirá. Más aún cuando el panorama general es de quita de recursos a las provincias y por lo tanto crece el favoritismo hacia los amigos que pasan por la ventanilla de atrás. 

La historia cruda nacional que sigue vigente. Pese a que pudiera dar la sensación de que aquellas quejas de años anteriores por mayores federalismos, el fin de los castigos con la billetera del poder o el sometimiento a las provincias de la mano de los recursos, ya no tuvieran razón de ser. Como ya no se escuchan con el volumen de años anteriores ni a la dirigencia ni a periodistas de finanzas, da la sensación de que hubiera desaparecido el flagelo. No es así, casi por el contrario.

Los desarreglos en las economías provincias generadas por la paralización de la actividad son ahora compensadas en la ventanilla de los ATN. Vieja historia para los memoriosos, que nunca llegó a desaparecer del todo pero que hoy se hace más visible. Y más necesarios: hay provincias cuya supervivencia depende de esas cuentas. Sin ir más lejos Buenos Aires, la nave nodriza para la expectativa política del presidente Macri, que recibió por esa vía nada menos que 25 mil millones.

Un desequilibrio que María Eugenia Vidal no hubiese podido compensar por más imaginación o capacidad que tuviera. Tampoco Scioli, quien necesitó sistemáticamente del salvataje de CFK, aunque en su caso cayera al rol de lamebotas por el mismo gesto que ahora despliega Vidal o que el mismo Duhalde, quien pactó el Fondo del Conurbano Bonaerense con Menem. 

Eran dos millones de dólares diarios de la época, que ahora quedan a la altura de un yuyo con la contención de estos días al conurbano según la lista de ATN, cuya difusión producto del escándalo en Santa Cruz provocó la aparición de los gobernadores que no tienen la mano tan generosamente extendida. Por caso, el gobernador Uñac subrayó que la lista "es real” y que "debemos estar haciendo las cosas bien” porque a San Juan no ha llegado nada.

Puede comprenderse a la distancia que ahora el factor político es mucho más relevante que la creatividad para compensar el faltante. En San Juan, el acto reflejo fue lanzar una moratoria que fue muy exitosa, pero no se puede hacerlo todos los meses. Otra respuesta desde las finanzas es la aplicación ordenada y hasta conservadora que ejercita el ministerio de Gattoni, a tono con el carácter financiero del propio gobernador Uñac, a quien le gusta llevar la cuenta mental de los números y no gastar lo que no se tiene.

Pero claramente, la variante hoy resulta la política más que nunca, junto en un año al que el almanaque le calzó la fecha electoral. Está por un lado la pretensión de mojar el pancito en la salsa de los ATN, que muestra clara inclinación por los distritos del palo y los más grandes en términos electorales (Mendoza encuadra en ambos). Y está por el otro el oxígeno por el lado de la actividad privada que arroja el factor de la construcción.

Queda claro que la reciente demonización de la palabra obra pública no ha dejado buen saldo en la actividad económica, en ningún lado. Lo dicho, hay provincias paradas por el tiempo que se tomó la administración Macri en dejar de caminar sobre algodones, en medio del flagelo que golpea a muñecos como Lázaro o López, pero que también tiene balas que le pican cerca.

La semana pasada, la Nación manejó en público durante las reuniones con las provincias un par de intenciones que encendieron alarmas. La de quitar a las provincias el manejo de los recursos para viviendas, a lo que desde San Juan se opusieron con sencillos argumentos de eficiencia.
 
Está a la vista que el desembarco de los recursos nacionales al territorio sufre fuertes demoras y debe ser contenido por las provincias. Es decir, es al revés. La otra es la de auditar los déficit provinciales desde la esfera nacional. El sanjuanino Gattoni le respondió en Paren con una dosis de realismo: "Es bueno que las provincias eviten el déficit, pero también lo es que lo evite la Nación”. Se sabe, las arcas nacionales compensan con endeudamiento, que las provincias rara vez reciben el aval para copiar.

Del ala política, hubo dos buenas noticias. Una fue que la Nación comenzó a devolver en cómodas cuotas ese adelanto de San Juan para no frenar la obra pública: ingresaron 300 millones, alivio económico y político sobre que el mecanismo funciona.

La otra, que el presidente Macri viajará a China el mes próximo luego de su gira por EEUU y allí dejará escrito el acuerdo por Tambolar, cuarto dique sobre la traza del Río San Juan que demandará mano de obra de a miles. Está visto que aprender a hablar el mandarín no sería del todo una mala idea.



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