Presentación ante INV

También en Mendoza pidieron que se pueda agregar agua al vino

En Chile se acepta hasta 7 % y varios países están discutiendo el cambio. Otro pedido es respecto al método de determinación varietal.
miércoles, 13 de septiembre de 2017 · 11:55:00 a.m.

Aunque con jerga técnica poco comprensible, un documento presentado ante el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) propone que las bodegas puedan agregar agua al vino (con cierto margen tal como lo hace Chile), esto podría darse si el INV da marcha atrás en su propia regulación del sector.

En una nota presentada al Instituto, y firmada por los tres presidentes de Unión Vitivinícola Argentina, Asociación Cooperativas Vitivinícolas Argentinas, y Federación de Cámara de Productores Vitícolas de la República Argentina, se pidió que se deroguen dos resoluciones: una relacionada a la cantidad permitida de agua en el vino, y otra respecto a la medición para la determinación de los varietales.

La nota está fechada el 22 de agosto pero el tema no había trascendido, hasta ahora. Las autoridades del INV no han respondido a este medio por este tema; pero fuentes del sector señalaron que están trabajando en la respuesta al pedido de estas tres entidades con sede en Mendoza. La respuesta del INV iría en línea para mantener las actuales regulaciones al sector bodeguero, que además son las mismas que aplica la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV).

En los pasillos del Instituto se habla de un fuerte lobby de grandes actores del sector, incluso contra la figura del actual presidente del INV, Carlos Tizio Mayer. Los mismos que están con sus establecimientos complicados después de inspecciones que encontraron irregularidades en sus caldos.

“Detrás de esto hay gente de Mendoza, y de  San Juan también, a la que se le detectó cantidades de agua en vino. Son pesos pesados y quieren impugnar el método para que no les detecten el agua”, señalo una fuente que pidió reserva.

No es casualidad que en los diarios más importantes de Mendoza aparecieran (mayo 2017, Los Andes) columnas de opinión referidas a “Adiciones involuntarias de agua exógena en la elaboración legal del vino argentino”, que hablaban de la necesidad de “trabajar con los profesionales de INV, para establecer el umbral mínimo, lógico, con sentido común y racional, del método oficial para determinación de la relación isotópica del agua vegetal del mosto y del vino”.

Si bien es cierto que en varios países está en discusión la posibilidad de que, tal como en Chile y otros países, el vino pueda contener agua en pequeños porcentajes, hay criterios encontrados al respecto. Lo que hay que tener claro es que no se trata del agua vegetal que trae la propia fruta, sino de agua que suma al vino ya elaborado.

En Argentina la medición del agua en vino rige desde 2014 (Resolución INV C.2/14) y se compró tecnología de avanzada (y cara) para realizar los controles, tal como rige en la Unión Europea.

El pedido de las tres entidades

“Por la presente, venimos en tiempo y forma a impetrar formal reclamo administrativo previo (art. 24 inciso a) de la ley 19.549 y art. 83 del RLNPA) impugnando la siguiente normativa: 1) Res INV C-2/14 que oficializa la “Determinación de la relación isotópica 180/160 del agua contenida en los vinos”; 2) Res INV C 23/06 que oficializa la “Determinación por HPLC-DAD de nueve antocianos principales en vinos tintos y rosados”. A tales efectos se solicita que se modifiquen los aspectos de la misma que causan agravio por irracionalidad regulatoria y afectación de debido proceso y derecho de defensa de los establecimientos, sus directivos y profesionales, en virtud de los argumentos que se reseñan seguidamente”. Dice el texto del documento presentado por las tres entidades que luego aporta datos técnicos.

Respecto al pedido de impugnación de la medición de agua en vino, la nota contiene 10 puntos de observaciones. “9- La metodología analítica adoptada por el INV no reúne la necesaria transparencia que requiere las eventuales imputaciones de inconducta en el régimen contravencional de la ley 14.878, lo que afecta el derecho de defensa de las empresas y profesionales, por lo que se estima estamos en presencia de una fiscalización discriminatoria y arbitraria que incurre en desviación de poder”.

Respecto al control de varietales, la misma nota expresa: “10- El análisis discriminante de funciones muestra una nube confusa que registra en forma simultánea los varietales Bonarda, Malbec, Merlot y Tempranillo. 11- No son suficientes la determinación de nueve antocianos principales en vinos tintos y rosados para definir varietalidad”.

Las resoluciones del INV

Resolución (INV) C 2/14, del 17/2/2014.  Oficialízase el método de “Determinación de la relación isotópica 180/160 del agua contenida en los vinos” que, junto a su validación, obran como anexo a la presente resolución.

En los considerandos la Resolución destaca “Que desde el año 1996 esta determinación es la base del Método Oficial de la OIV para establecer el origen del agua en los vinos. Que la República Argentina es país miembro de la OIV, representación ejercida por el INV, y ha participado en la aprobación de este método. Que desde el momento de su aprobación, es un método aplicable en los estados miembros. Que este método ha sido validado con la participación de Organismos de reconocido prestigio internacional. Que esta determinación tiene el respaldo científico suficiente para adoptarse como norma de control oficial por el INV”, queda oficializada la medida.

Respecto a la Resolución C 23/2006, destaca en el mismo sentido que la anterior que se trata de un método aplicado por la OIV de la cual el país es miembro. “Que el mencionado método ha sido validado con la participación de Laboratorios de reconocido prestigio internacional y la misma ha sido publicada conjuntamente con el método en la Resolución OENO 22/2003. Que esta determinación tiene el respaldo científico suficiente como para adoptarse como norma de control oficial por el INV”.

El caso más cercano

El Gobierno de Chile, en el año 2013, modificó por decreto los alcances de su Ley 18.455 para autorizar el uso de agua en el vino en un porcentaje del 7 %. Permitiendo hasta un 5 % a través del uso de agua para lavado de equipos de molienda, disoluciones, aditivos y rehidratación de levaduras de fermentación. Más otro 2 % extra para disolución de productos enológicos.